martes, 28 julio 2026
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La Unesco declara Patrimonio Mundial a dos históricos teatros de la Amazonía brasileña

Teatros de Belém y Manaos reciben reconocimiento como Patrimonio Mundial de la Unesco

Dos de los edificios culturales más emblemáticos de la Amazonía brasileña fueron incorporados este lunes a la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. Se trata de los teatros de La Paz, en Belém, y Amazonas, en Manaos, construcciones que reflejan el auge económico que vivió la región durante la fiebre del caucho a finales del siglo XIX.

La decisión fue adoptada por el comité del organismo de las Naciones Unidas reunido en la ciudad de Busan, en Corea del Sur, donde se destacó el valor histórico, arquitectónico y cultural de ambos inmuebles.

Símbolos del auge económico de la Amazonía

La Unesco explicó que estos teatros fueron concebidos como representaciones del poder económico y las aspiraciones políticas de la época, cuando la exportación de caucho convirtió a varias ciudades amazónicas en importantes centros comerciales.

Inspirados en la arquitectura francesa, ambos edificios reflejan el deseo de las élites locales de proyectar modernidad y prestigio internacional durante uno de los periodos de mayor prosperidad de la región.

El reconocimiento también incluye plazas históricas

La declaratoria no se limita únicamente a los teatros. También fueron incluidos la Plaza de la República, ubicada frente al Teatro de la Paz en Belém, y el Largo de São Sebastião, espacio público que rodea al Teatro Amazonas en Manaos.

Estos conjuntos urbanos fueron considerados parte esencial del valor patrimonial por conservar el diseño y la identidad histórica de ambas ciudades.

Dos joyas arquitectónicas con más de un siglo de historia

El Teatro de la Paz abrió sus puertas en 1878 y, según la Unesco, consolidó el papel de Belém como uno de los principales puertos y centros administrativos del estado de Pará.

Actualmente, la ciudad continúa siendo un punto estratégico para la región amazónica y fue sede de la COP30, la conferencia climática de las Naciones Unidas celebrada el año pasado.

Por su parte, el Teatro Amazonas fue inaugurado en 1896 y se convirtió en uno de los grandes símbolos de Manaos. Su imponente arquitectura neorrenacentista alcanzó reconocimiento internacional al aparecer como escenario de la película Fitzcarraldo, dirigida por el cineasta alemán Werner Herzog.

Un legado con luces y sombras

La fiebre del caucho, desarrollada entre 1879 y 1912, impulsó una etapa de enorme crecimiento económico para la Amazonía brasileña y permitió la construcción de obras monumentales como estos teatros.

No obstante, diversos historiadores recuerdan que esa prosperidad también estuvo marcada por la explotación laboral y el trabajo forzado de comunidades indígenas, que sufrieron graves consecuencias durante ese periodo.

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