La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo continúa agravándose y ya supera el millar de fallecidos, en medio de una creciente ola de desinformación que está alejando a miles de personas de los centros de salud y dificultando la respuesta sanitaria.
Autoridades locales reportan cerca de 1.000 muertes en territorio congoleño, mientras Uganda registra dos fallecimientos y una veintena de casos relacionados con el mismo brote. Con ello, el número total de víctimas ya supera las 1.000 personas, convirtiendo esta emergencia en una de las más graves registradas por esta enfermedad.
La desinformación frena la atención médica
Uno de los principales desafíos que enfrentan las autoridades sanitarias es la pérdida de confianza de parte de la población.
Personal médico que trabaja en la provincia de Ituri, donde se concentra el mayor número de contagios, asegura que muchas personas han dejado de acudir a los hospitales debido a rumores falsos que circulan en las comunidades.
Entre las versiones que se han difundido figura la falsa afirmación de que el personal de salud estaría provocando la muerte de los pacientes o transmitiendo deliberadamente el virus durante la atención médica.
Esta situación ha reducido considerablemente la cantidad de personas que buscan asistencia, incluso para enfermedades distintas al ébola.
Hospitales y trabajadores también han sido atacados
La desconfianza también ha derivado en hechos de violencia.
Organizaciones humanitarias informan que al menos una docena de ataques han sido dirigidos contra centros médicos y equipos de respuesta desde que comenzó la epidemia.
En varios casos, grupos de personas irrumpieron en instalaciones sanitarias o agredieron a trabajadores que participaban en labores de vigilancia epidemiológica y atención de pacientes.
Además, las dificultades operativas aumentan debido a que parte del personal sanitario ha suspendido sus labores para reclamar pagos atrasados.
Hasta ahora, 36 trabajadores de la salud han fallecido tras contagiarse del virus.
Brote sigue expandiéndose
La Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente esta epidemia el 15 de mayo y, desde entonces, el número de contagios ha aumentado de forma acelerada.
Actualmente se contabilizan más de 2.400 casos confirmados, aunque las autoridades consideran que la cifra real podría ser significativamente mayor debido a los problemas para detectar todos los contagios.
Cerca del 80 % de las nuevas infecciones están relacionadas con cadenas de transmisión que todavía no han podido identificarse, lo que dificulta contener la propagación.
El virus ya no se limita a la provincia de Ituri y se ha extendido a Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo, ampliando el área bajo vigilancia epidemiológica.
Uno de los peores brotes registrados
La Organización Mundial de la Salud ha advertido que esta epidemia se ha convertido en el brote de ébola con el crecimiento más rápido del que se tiene registro.
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha señalado que se trata del tercer peor brote de ébola documentado, mientras agencias internacionales insisten en que la velocidad de propagación supera la capacidad actual de respuesta.
Las autoridades sanitarias continúan reforzando las campañas de información comunitaria para combatir la desinformación y recuperar la confianza de la población, considerada una de las herramientas más importantes para frenar la expansión del virus.


