Las autoridades de Nueva Zelanda activaron este jueves una alerta de tsunami luego de que un terremoto de magnitud 5,9 sacudiera la costa oeste de la Isla Sur, una situación que llevó a los organismos de emergencia a ordenar evacuaciones preventivas en sectores cercanos al mar.
La Agencia Nacional de Manejo de Emergencias (NEMA) pidió a los habitantes de las zonas bajo riesgo abandonar de inmediato las áreas costeras y trasladarse hacia terrenos elevados mientras se evalúa el comportamiento del océano tras el movimiento sísmico.
Llamado urgente a la población
En el aviso emitido tras el sismo, las autoridades solicitaron a los residentes dirigirse a «la zona elevada más cercana fuera de las áreas de evacuación por tsunami, o tan al interior como sea posible».
La recomendación busca prevenir posibles afectaciones en caso de que el terremoto genere variaciones peligrosas en el nivel del mar o fuertes corrientes capaces de poner en riesgo a quienes permanezcan cerca de la costa.
Los equipos de emergencia también mantienen vigilancia constante sobre la evolución del fenómeno y continúan monitoreando la información proveniente de las estaciones oceanográficas y sísmicas.
Terremoto sacudió la Isla Sur
El movimiento telúrico se registró frente a la costa oeste de la Isla Sur y fue percibido en distintas localidades de la región.
Aunque inicialmente no se reportaban víctimas ni daños materiales importantes, las autoridades activaron los protocolos preventivos establecidos para este tipo de eventos, debido a que incluso terremotos de magnitud moderada pueden generar tsunamis dependiendo de sus características y ubicación.
Un país altamente expuesto a terremotos
Nueva Zelanda se encuentra sobre el límite entre las placas tectónicas del Pacífico y Australiana, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta.
Cada año se registran alrededor de 14.000 terremotos en el país, aunque solo una pequeña parte alcanza una intensidad suficiente para ser percibida por la población.
Esa condición geográfica ha llevado al país oceánico a desarrollar estrictos sistemas de monitoreo sísmico y protocolos de evacuación que permiten reaccionar rápidamente cuando existe riesgo de tsunami o de otros fenómenos asociados a los movimientos telúricos.
Mientras continúan las evaluaciones, las autoridades mantienen la recomendación de permanecer alejados de playas, puertos, desembocaduras de ríos y otras zonas costeras hasta que se levante oficialmente la alerta.


