El presidente electo pidió al Congreso aval para mover el acto; Petro dijo que no autorizará instalaciones militares
Pulso en Colombia por la sede de la posesión presidencial
Colombia abrió un nuevo frente de tensión política antes del cambio de mando del 7 de agosto, luego de que el presidente Gustavo Petro rechazara que una instalación militar sea utilizada para la posesión del presidente electo Abelardo De la Espriella.
El mandatario saliente afirmó en X que los establecimientos militares y policiales permanecerán bajo su autoridad hasta que el nuevo jefe de Estado preste juramento.
La reacción se produjo después de que De la Espriella solicitara al Congreso autorización para realizar el acto de investidura en una guarnición militar, en lugar de mantenerlo en la sede habitual del Legislativo.
Congreso tiene un papel clave
La Constitución colombiana establece que el presidente debe tomar posesión ante el Congreso. Si eso no fuera posible, el juramento puede realizarse ante la Corte Suprema de Justicia o, en último caso, ante dos testigos.
El debate no se limita al lugar físico del acto. La discusión pasa por si el Congreso puede sesionar temporalmente en otro sitio para recibir el juramento presidencial.
La Ley 5 de 1992, reglamento del Congreso, regula la instalación de sesiones y la posesión presidencial ante los miembros del Legislativo. También existen normas sobre el funcionamiento del Congreso fuera de su sede, bajo determinadas condiciones.
De la Espriella busca un gesto hacia la fuerza pública
El presidente electo ha planteado que el acto se realice en un recinto militar como señal política hacia las Fuerzas Militares.
La propuesta, sin embargo, requiere trámite institucional y apoyo legislativo. El nuevo Congreso se instalará el 20 de julio, por lo que cualquier decisión formal deberá pasar por esa instancia.
El pedido ocurre en medio de una transición marcada por choques entre el gobierno saliente y el equipo entrante.
Petro mantiene control hasta el juramento
Petro defendió su posición con el argumento de que, hasta el momento de la posesión, él conserva la condición de comandante supremo de la Fuerza Pública.
También sostuvo que los cuarteles deben mantenerse para funciones de seguridad y defensa, no para actos legislativos o ceremonias políticas.
La controversia deja pendiente una definición institucional sobre la sede final del acto. Con la información disponible, no hay una decisión definitiva del Congreso sobre el traslado.
Posesión será el 7 de agosto
El cambio de mando está previsto para el 7 de agosto, fecha constitucional de inicio del nuevo periodo presidencial en Colombia.
Hasta que se resuelva el punto de la sede, el escenario formal sigue dependiendo de la decisión del Congreso y de las competencias del gobierno saliente sobre instalaciones militares.
La discusión agrega presión a una transición política que ya venía acompañada de reclamos, acciones legales y cuestionamientos sobre el proceso electoral.


