miércoles, 8 julio 2026
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Escasez de gasolina golpea a Rusia y obliga a miles de conductores a buscar otra alternativa

Conductores en Rusia cambian sus vehículos a gas ante la falta de combustible y el aumento de precios

La creciente escasez de gasolina en Rusia, sumada al fuerte incremento en los precios de los combustibles, está modificando los hábitos de miles de conductores, quienes ahora optan por convertir sus vehículos para que funcionen con gas licuado de petróleo (GLP), una alternativa más económica y con mayor disponibilidad.

Empresas dedicadas a adaptar automóviles para utilizar este tipo de combustible aseguran que la demanda se ha disparado durante las últimas semanas, en medio de largas filas en estaciones de servicio y dificultades para conseguir gasolina en distintas regiones del país.

Uno de los empresarios del sector, Egor Popov, propietario de la compañía Garant-Gas en Moscú, afirmó que las solicitudes para instalar sistemas de GLP aumentaron de forma considerable.

Según explicó, la empresa ya tiene todos sus cupos ocupados hasta septiembre debido al volumen de clientes que buscan reducir su dependencia de la gasolina.

El GLP, compuesto principalmente por propano y butano obtenidos durante el procesamiento del gas natural y la refinación del petróleo, ha sido durante años una opción ampliamente utilizada en Rusia por su menor costo frente a los combustibles tradicionales.

Además del ahorro económico, especialistas destacan que este combustible genera menores emisiones contaminantes en comparación con la gasolina convencional, lo que también ha impulsado su uso en diferentes países.

La tendencia se refleja en todo el sector. Sergei Medvedev, propietario de otra empresa especializada en conversiones vehiculares, aseguró que la cantidad de consultas supera ampliamente su capacidad de atención.

De acuerdo con el empresario, en una sola jornada recibió 276 llamadas de posibles clientes, aunque solo pudo atender entre 30 y 40 solicitudes.

Medvedev señaló que uno de los principales atractivos del GLP es su precio, que actualmente puede costar entre un 50% y un 66% menos que la gasolina en muchas estaciones de servicio, además de que, por ahora, no presenta las largas filas que enfrentan quienes buscan combustible tradicional.

Rusia ya era uno de los mayores consumidores de gas licuado de petróleo para el transporte antes del actual problema de abastecimiento. Datos de la Asociación Mundial del Gas Licuado indican que durante 2024 el país utilizó cerca de 3,5 millones de toneladas métricas de GLP para mover vehículos.

Las estadísticas oficiales rusas muestran que más de la mitad del consumo nacional de este combustible corresponde precisamente al transporte, mientras que el resto se destina principalmente a la industria petroquímica.

La crisis de abastecimiento está estrechamente relacionada con los daños sufridos por la infraestructura energética rusa durante la guerra con Ucrania.

En los últimos meses, Kiev ha incrementado los ataques con drones contra refinerías e instalaciones petroleras ubicadas incluso a cientos de kilómetros del frente de combate, con el objetivo de reducir la capacidad de producción y distribución de combustibles.

Uno de los ataques más recientes tuvo como objetivo la refinería de Omsk, considerada la más grande de Rusia y una de las principales instalaciones de procesamiento de petróleo del país.

Aunque las autoridades rusas informaron que la mayoría de los drones fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea, hasta ahora no se ha precisado el alcance total de los daños ocasionados en la planta.

Pocos días antes, otra operación con drones impactó por segunda vez la refinería NORSI, propiedad de la empresa Lukoil y considerada la cuarta más grande de Rusia.

Según diversas fuentes, el ataque obligó a suspender temporalmente parte del procesamiento de petróleo después de que una de las principales unidades de refinación sufriera daños, afectando una porción significativa de la capacidad operativa de la instalación.

La continuidad de estos ataques mantiene la presión sobre el sistema energético ruso y podría prolongar los problemas de abastecimiento de combustibles en distintas regiones, mientras miles de conductores buscan alternativas para reducir los efectos de la crisis.

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