Guerra entre EE. UU. e Irán podría empujar a millones hacia una crisis alimentaria mundial
Aunque el alto al fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán redujo la tensión militar en Medio Oriente, organizaciones humanitarias y organismos internacionales advierten que las consecuencias económicas del conflicto apenas comienzan a sentirse y podrían desencadenar una nueva crisis alimentaria que afecte a decenas de millones de personas en los próximos meses.
Especialistas señalan que la interrupción temporal del comercio marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo, provocó un efecto en cadena que amenaza con elevar los costos de producción agrícola y encarecer los alimentos, especialmente en países que ya enfrentan pobreza, conflictos armados o fenómenos climáticos extremos.
Fertilizantes, transporte y alimentos más caros
El principal impacto no estaría relacionado únicamente con el petróleo. El aumento en los precios de la energía repercute directamente en la fabricación de fertilizantes, el transporte de mercancías y los costos de producción agrícola.
Cuando esos insumos se encarecen, muchos agricultores reducen las áreas sembradas, cambian de cultivos o incluso dejan de producir, una situación que podría reflejarse durante las próximas cosechas y extender sus efectos hasta 2027.
Organizaciones humanitarias explican que, en numerosos países, los agricultores adquieren fertilizantes varios meses antes de la cosecha, por lo que el incremento de precios ya afectó decisiones de siembra que difícilmente podrán revertirse este año.
Naciones más vulnerables enfrentan un escenario crítico
Las advertencias apuntan principalmente a regiones donde la inseguridad alimentaria ya representa un problema grave.
Entre los territorios con mayor riesgo figuran:
- Sudán.
- Sudán del Sur.
- Somalia.
- Gaza.
- Yemen.
- Afganistán.
- Nigeria.
En varios de estos países ya existen comunidades al borde de la hambruna debido a conflictos armados, sequías, desplazamientos de población y limitaciones para recibir ayuda internacional.
En Afganistán, por ejemplo, organizaciones médicas reportan un incremento significativo en niños ingresados con desnutrición severa, mientras que en Yemen casi la mitad de la población enfrenta niveles críticos de inseguridad alimentaria.
La ONU había advertido el impacto de un bloqueo en Ormuz
Antes incluso del reciente conflicto, Naciones Unidas estimaba que una interrupción prolongada del tránsito por el estrecho de Ormuz podía aumentar considerablemente el número de personas con hambre aguda.
Las proyecciones indicaban que hasta 45 millones de personas adicionales podrían verse afectadas, elevando la cifra global de personas con inseguridad alimentaria severa desde unos 318 millones hasta aproximadamente 363 millones.
Ese escenario convertiría la actual crisis alimentaria en una de las peores registradas durante este siglo.
África sería una de las regiones más afectadas
Los expertos consideran que África oriental y meridional enfrentarían algunas de las consecuencias más severas.
Muchos de esos países dependen tanto de la importación de combustibles como de alimentos básicos, por lo que cualquier incremento en los costos internacionales repercute rápidamente en los precios locales.
Además, varias economías africanas atraviesan dificultades derivadas de conflictos internos, pobreza estructural y fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.
El cambio climático agrava la situación
A la incertidumbre generada por el conflicto se suma la expectativa de un evento de El Niño de gran intensidad, que podría provocar sequías prolongadas en algunas regiones agrícolas y lluvias extremas en otras.
Los especialistas advierten que esta combinación de factores amenaza la producción mundial de alimentos y podría limitar aún más la disponibilidad de productos básicos durante los próximos meses.
Recortes a la ayuda internacional complican la respuesta
Diversas organizaciones humanitarias también alertan que la reducción del financiamiento internacional limita la capacidad de atender emergencias alimentarias.
En varios países ya se han reducido programas de nutrición infantil, distribución de alimentos y asistencia médica debido a la disminución de recursos provenientes de gobiernos donantes.
Esto obliga a concentrar la ayuda únicamente en los casos más graves, dejando sin atención temprana a miles de personas que podrían deteriorar rápidamente su estado nutricional.
Niños entre los más expuestos
Organizaciones médicas subrayan que la desnutrición infantil representa una de las principales preocupaciones.
Cuando un menor presenta deficiencias nutricionales, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir complicaciones por enfermedades que normalmente serían tratables, debido al debilitamiento de su sistema inmunológico.
Especialistas advierten que, sin una respuesta rápida y suficiente, la combinación entre conflictos, altos costos agrícolas, cambio climático y reducción de la ayuda humanitaria podría extender la crisis alimentaria durante los próximos años.


