Lo que parecía una misión con posibilidades mínimas terminó convirtiéndose en una de las historias más impactantes surgidas tras los devastadores terremotos en Venezuela. Después de permanecer ocho días atrapado bajo una estructura colapsada, Hernán Gil, de 43 años, fue localizado con vida en medio de toneladas de concreto y escombros.
Su rescate no ocurrió por casualidad. Una voz débil escuchada por un cruzrojista costarricense cambió el rumbo de una operación que durante varios días mantuvo en tensión a familiares, rescatistas y voluntarios.
La operación tomó varios días y requirió maniobras altamente especializadas
El rescate de Gil ocurrió en un edificio donde trabajaba como guarda de seguridad y que sufrió severos daños durante los terremotos registrados la semana anterior.
Las condiciones del lugar complicaban enormemente el acceso. Equipos de emergencia de distintos países, incluyendo a la cruz roja Costarricense, trabajaron durante días entre estructuras inestables, espacios reducidos y grandes acumulaciones de material derrumbado.
Mientras los equipos buscaban una manera segura de llegar hasta él, los rescatistas lograron mantenerlo con vida mediante sistemas improvisados de asistencia. A través de sondas y mangueras consiguieron suministrarle agua y aire mientras avanzaban los trabajos de excavación.
En la etapa final del operativo, cerca de 30 personas trabajaron de manera continua removiendo escombros, mientras especialistas excavaban un túnel de aproximadamente tres metros hasta llegar al punto donde permanecía atrapado.
Una decisión habría sido clave para sobrevivir
Según relató posteriormente su esposa, Hernán logró refugiarse debajo de una mesa justo cuando ocurrió la emergencia.
«Esa decisión prácticamente le salvó la vida», explicó emocionada al indicar que el hombre no presentaba golpes severos ni traumatismos importantes pese al colapso de la estructura.
El espacio creado alrededor de esa zona habría funcionado como una especie de cavidad de supervivencia, permitiéndole mantenerse protegido entre los restos del edificio.
Un cruzrojista costarricense escuchó la voz que cambió todo
El momento decisivo llegó cuando el socorrista costarricense Allan Madrigal ingresó a la estructura dañada durante las labores de inspección.
Según relató el propio rescatista, durante una de las revisiones escuchó una petición de ayuda proveniente desde una zona profunda del inmueble.
Tras repetir los llamados varias veces y confirmar que la respuesta provenía del mismo lugar, el equipo comprendió que había una persona con vida atrapada bajo los restos del edificio.
A partir de ese instante comenzó una operación de rescate de alta complejidad.
Desde la Cruz Roja Costarricense calificaron el desenlace como extraordinario debido a las condiciones en las que fue localizado el sobreviviente.
Walter Fallas, integrante de la misión costarricense, explicó que las maniobras requirieron una enorme precisión técnica y comparó el nivel de dificultad con otros rescates de gran magnitud registrados en la región.
La historia de Hernán Gil se suma a los pocos casos de sobrevivientes encontrados varios días después de grandes desastres naturales, cuando las probabilidades de hallar personas con vida comienzan a disminuir considerablemente.


