Hace 55 años que Yuriko-baachan pasa mas de 12 horas al día en Yaoki, una panadería en la que parece no pasar el tiempo. Ella y su hijo han logrado convertirla en un icono de Fukuoka. Ubicada en un callejón de Hakozaki , un distrito histórico en la ciudad de famoso por albergar uno de los tres santuarios sintoístas principales de Japón, sus bajos precios y su amibilidad han resistido a la inflación y han conquistado el barrio.
Entrar en su panadería es como viajar a los años 70, cuando la inauguraron. Ofrece bebida gratis a sus clientes justo cuando cruzan la puerta y apuesta por recetas de toda la vida. «Desde la época de mi marido, hemos usado buenos ingredientes, pero hemos mantenido los precios bajos», explica en el canal de YouTube ‘Japanese Food Craftsman’. «Han pasado esos 55 años en un abrir y cerrar de ojos», reconoce.
Yuriko, que ahora luce con una sorprendente espalda curvada, ha pasado una vida entera dedicada a su negocio y derrocha pasión, igual que su hijo. «Me levanto antes de medianoche. Pongo a cargar mi teléfono. Cuando llega la hora de tomar la medicación para la presión arterial, la tomo y luego me baño y voy al gimnasio. Soy una persona de la vieja escuela», asegura.
La panadería está abierta desde las 5 de la madrugada hasta las 19 horas. Tienen 25 variedades de pan -incluido el de judías rojas o el curry- y también hacen dulces y hamburguesas. «Trabajo unas 20 horas al día», afirma. Durante muchos años de su vida, los dolores en las extremidades le han dejado dormir muy poco. «Antes, cuando dormía, se me entumecían las manos y me dolían. El dolor me despertaba. Ahora ya no me pasa. O al menos no tanto. Quizá sea algo bueno. Uso mucha crema y muchos huevos», detalla.
«Estoy haciendo todo lo posible para mantener la panadería. «Utilizo los mejores ingredientes para la harina. Lo hago todo aquí mismo. No necesito alquilar otro local. Quiero seguir esforzándome y trabajando duro«, declara. Sus nietos no están interesados en seguir con el negocio «así que planeo seguir haciéndolo mientras tenga salud”.
No está en sus planes dejar de trabajar. Quiere mantenerse activa siempre que su cuerpo se lo permita. «Es mejor mantenerse en movimiento Si estuviera aquí, a un ritmo tranquilo, y no hiciera nada en un día, simplemente me pudriría. Pero si trabajo, un día pasa volando»


