Lo que muchas personas consideran un problema de salud que aparece de manera repentina podría, en realidad, venir enviando advertencias desde hace años. Un reciente estudio internacional puso nuevamente sobre la mesa una realidad que especialistas han señalado durante mucho tiempo: en la mayoría de los casos, el cuerpo suele presentar señales previas antes de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV).
La investigación, publicada en el Journal of the American College of Cardiology (JACC), analizó información de amplios grupos poblacionales en Corea del Sur y Estados Unidos con el objetivo de identificar qué factores estaban presentes antes de que una persona experimentara un primer evento cardiovascular grave.
Los resultados fueron contundentes. Más del 99% de quienes sufrieron un infarto presentaban al menos un factor de riesgo alterado antes del diagnóstico. Además, entre un 93,2% y un 97,2% registraban dos o más indicadores fuera de parámetros considerados adecuados.
El hallazgo refuerza una advertencia que médicos y especialistas suelen repetir: muchas enfermedades cardiovasculares no aparecen de la nada y, en numerosos casos, existen oportunidades para intervenir antes de que ocurra una emergencia.
Las cuatro señales de alerta identificadas por los investigadores fueron:
Presión arterial elevada
La hipertensión es conocida por muchos especialistas como una «enfermedad silenciosa», ya que durante años puede desarrollarse sin generar síntomas evidentes. Sin embargo, una presión arterial constantemente alta obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo y puede dañar progresivamente vasos sanguíneos y órganos importantes.
Colesterol elevado
Cuando el colesterol alcanza niveles altos, especialmente ciertos tipos de colesterol asociados a la acumulación de grasa en arterias, puede aumentar el riesgo de obstrucciones que afecten el flujo sanguíneo hacia el corazón y el cerebro.
Niveles elevados de glucosa
La glucosa elevada en sangre puede convertirse en un indicador temprano de diabetes o alteraciones metabólicas. Con el paso del tiempo, estas condiciones pueden deteriorar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo cardiovascular.
Tabaquismo
El consumo de cigarrillos continúa siendo uno de los factores de riesgo más relacionados con enfermedades cardiovasculares. El tabaco puede afectar la circulación, incrementar la presión arterial y favorecer la formación de placas en las arterias.
Los investigadores encontraron además que este mismo patrón se repetía en personas que posteriormente desarrollaron insuficiencia cardíaca o sufrieron accidentes cerebrovasculares.
¿Qué síntomas podrían indicar un infarto?
Aunque los factores de riesgo pueden desarrollarse durante años, el cuerpo también puede emitir señales cuando un infarto está ocurriendo.
El dolor más frecuente suele presentarse en el centro del pecho, detrás del esternón, y generalmente se describe como una fuerte presión, un peso intenso o una sensación de opresión. Algunas personas comparan esa molestia con tener una carga pesada sobre el pecho.
Sin embargo, el dolor no siempre permanece en una sola zona. Debido a la forma en que el sistema nervioso transmite ciertas señales, la molestia puede extenderse hacia otras partes del cuerpo, entre ellas:
- Brazo izquierdo.
- Cuello.
- Mandíbula.
- Espalda.
- Parte superior del abdomen o «boca del estómago».
En otros casos, los síntomas pueden ser menos evidentes y presentarse de manera distinta. Algunas personas reportan:
- Dificultad para respirar.
- Cansancio inusual.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Sudoración excesiva.
- Palidez.
Los especialistas advierten que algunos grupos pueden presentar señales menos claras. Personas con diabetes, debido a alteraciones nerviosas asociadas a la enfermedad, podrían percibir molestias más leves. Asimismo, en algunas mujeres los síntomas pueden ser distintos a los tradicionalmente asociados con un infarto, lo que en ocasiones retrasa su identificación.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte a nivel mundial, razón por la que especialistas insisten en la importancia de los chequeos médicos periódicos y el control temprano de factores que, muchas veces, pueden avanzar sin generar molestias evidentes.


