Las herramientas de inteligencia artificial están entrando cada vez más en la vida cotidiana de millones de personas. Hoy no solo se utilizan para redactar textos o resolver dudas académicas: también están siendo empleadas para consultar temas financieros, entender créditos, organizar presupuestos y buscar orientación sobre inversiones.
Sin embargo, especialistas en ciberseguridad están lanzando una advertencia clara: una cosa es pedir ayuda para comprender conceptos financieros y otra muy distinta es compartir información sensible que podría terminar convirtiéndose en un riesgo para la seguridad personal.
El problema no es preguntar, sino qué se comparte
Muchos usuarios han comenzado a usar asistentes virtuales y plataformas impulsadas por inteligencia artificial para aclarar dudas sobre dinero. Preguntas como cuánto podría costar un préstamo, cómo refinanciar una deuda o qué significa una tasa de interés son cada vez más comunes.
La situación cambia cuando las consultas incluyen información personal detallada.
Expertos explican que ingresar datos privados dentro de plataformas abiertas o aplicaciones desconocidas puede generar problemas que van más allá de una mala recomendación financiera.
Información como números de identificación, cuentas bancarias, movimientos financieros o contraseñas puede convertirse en material valioso para ciberdelincuentes y estafadores.
Qué información nunca debería compartir con un chatbot
Los especialistas señalan que ciertos datos deberían mantenerse completamente fuera de cualquier conversación con herramientas abiertas de inteligencia artificial o plataformas cuya seguridad no esté claramente verificada.
Entre ellos destacan:
- Número de identificación personal.
- Contraseñas bancarias.
- Número de tarjetas de débito o crédito.
- Códigos de seguridad o verificación.
- Número de cuentas bancarias.
- Capturas de pantalla de aplicaciones bancarias.
- Cartolas o estados financieros completos.
- Saldos exactos.
- Historial detallado de deudas.
- Movimientos bancarios específicos.
Incluso información que parece inofensiva puede representar un riesgo cuando se combina con otros datos.
Por ejemplo, mencionar con qué entidad bancaria opera una persona, cuánto debe o qué productos financieros utiliza puede facilitar futuras estafas mediante llamadas falsas, correos fraudulentos o mensajes de suplantación.
El auge de asistentes financieros falsos
Otro elemento que preocupa a especialistas es el crecimiento de plataformas que imitan servicios legítimos.
Algunas aplicaciones se presentan como sistemas inteligentes de inversión o asesores financieros automáticos y prometen beneficios llamativos, entre ellos:
- Ganancias rápidas.
- Inversiones «exclusivas».
- Créditos aprobados de inmediato.
- Rentabilidades extraordinarias.
- Asesoría personalizada automática.
En muchos casos estas plataformas solicitan acceso directo a cuentas bancarias o piden conectar aplicaciones financieras para ofrecer un supuesto análisis más preciso.
Especialistas indican que esa es una de las principales señales de alerta.
Una herramienta legítima para orientación financiera general no necesita credenciales bancarias ni acceso a cuentas personales para explicar conceptos o ayudar a entender opciones financieras.
Qué sí puede preguntarle a la inteligencia artificial
Pese a los riesgos, los expertos aclaran que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta útil cuando se usa correctamente.
Algunas consultas consideradas seguras incluyen:
- Cómo comparar diferentes créditos.
- Qué significa una tasa anual.
- Cómo elaborar un presupuesto mensual.
- Qué preguntas hacer antes de solicitar un préstamo.
- Cómo entender el refinanciamiento de una deuda.
- Cómo construir hábitos de ahorro.
También recomiendan utilizar montos aproximados o ejemplos ficticios en lugar de cifras reales.
Por ejemplo, resulta más seguro preguntar: «¿Cómo se calcula una cuota para un préstamo de aproximadamente un millón de colones?» en vez de revelar detalles financieros exactos.
La transformación digital también cambió la forma en que las personas buscan orientación económica. Sin embargo, especialistas recuerdan que las herramientas basadas en inteligencia artificial pueden servir para comprender información y ordenar ideas, pero las decisiones financieras relevantes continúan requiriendo análisis más profundos y fuentes verificadas.
En temas que involucren inversiones importantes, créditos de alto valor o decisiones patrimoniales, la recomendación sigue siendo recurrir a instituciones autorizadas y profesionales regulados.


