España enfrenta una situación poco habitual para esta época del año luego de registrar un aumento significativo en las muertes asociadas a las altas temperaturas durante mayo, un mes que tradicionalmente no suele presentar niveles extremos de calor comparables a los del verano.
De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Sanidad español, el país contabilizó 101 fallecimientos vinculados al impacto de las elevadas temperaturas, la cifra más alta registrada para un mes de mayo desde que comenzaron los sistemas modernos de monitoreo en 2015.
Un aumento que supera ampliamente los registros habituales
Las autoridades sanitarias destacaron que el número de muertes observadas durante mayo supera en más de tres veces el promedio registrado durante la última década para ese mismo período.
La información proviene del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), una herramienta estadística que permite identificar excesos de mortalidad asociados a distintos factores ambientales, entre ellos el calor extremo.
Es importante aclarar que estas cifras no corresponden únicamente a personas fallecidas por golpes de calor. El sistema analiza el incremento de muertes por encima de los niveles esperados y las relaciona con episodios de altas temperaturas.
Cómo afecta el calor al organismo
Los especialistas explican que la mayoría de las víctimas no mueren directamente por exposición prolongada al sol o por golpes de calor severos.
El problema suele ser más complejo.
Las temperaturas elevadas generan un fuerte estrés fisiológico que puede agravar enfermedades preexistentes, acelerar procesos cardiovasculares, aumentar la deshidratación y afectar el funcionamiento de órganos vitales.
Las personas mayores son especialmente vulnerables porque el cuerpo pierde progresivamente capacidad para regular la temperatura interna y responder adecuadamente a situaciones extremas.
Adultos mayores y mujeres entre los grupos más afectados
Los datos recopilados por las autoridades españolas muestran que la mayoría de los fallecimientos registrados durante mayo corresponden a personas mayores de 85 años.
Además, una proporción importante de las víctimas fueron mujeres de edad avanzada, un grupo considerado de alta vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos.
Los expertos señalan que factores como enfermedades crónicas, consumo de medicamentos, movilidad reducida o dificultades para mantener condiciones adecuadas de refrigeración en los hogares pueden incrementar significativamente el riesgo.
El norte de España concentra buena parte de los casos
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los especialistas fue la distribución geográfica de los fallecimientos.
Las regiones más afectadas fueron Asturias, Galicia y el País Vasco, ubicadas en el norte del país.
A simple vista podría parecer contradictorio, ya que existen zonas del sur español donde las temperaturas suelen ser mucho más elevadas.
Sin embargo, los expertos explican que el impacto del calor depende en gran medida de la adaptación de la población local.
En regiones acostumbradas a temperaturas moderadas, aumentos relativamente pequeños pueden provocar efectos más severos sobre la salud.
Los umbrales de riesgo varían según la región
El Ministerio de Sanidad actualiza anualmente los llamados umbrales de riesgo térmico, es decir, la temperatura a partir de la cual se observa un incremento significativo de la mortalidad.
Estos valores cambian según cada territorio.
Por ejemplo, en ciudades del norte como A Coruña, el impacto importante sobre la salud puede comenzar cuando las temperaturas alcanzan alrededor de 28 grados Celsius.
En contraste, en zonas del sur como Córdoba, donde el calor es habitual, ese umbral supera los 41 grados.
Esta diferencia refleja la capacidad de adaptación climática de cada población.
España actualiza sus sistemas de prevención
Las autoridades presentaron recientemente el nuevo Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente a las Altas Temperaturas correspondiente a 2026.
Dentro de esta actualización se identificó que los umbrales de riesgo aumentaron en promedio cerca de medio grado Celsius respecto a mediciones anteriores.
Según responsables de salud pública, esto podría indicar una mejor adaptación de ciertas regiones al aumento progresivo de las temperaturas.
No obstante, advirtieron que esta adaptación no elimina el riesgo para los grupos más vulnerables.
Cambio climático y olas de calor cada vez más frecuentes
Los especialistas en clima y salud coinciden en que los eventos extremos están ocurriendo con mayor frecuencia e intensidad.
España ha experimentado durante las últimas décadas un incremento sostenido de las temperaturas promedio y una mayor presencia de episodios de calor fuera de los meses tradicionalmente veraniegos.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha señalado que nueve de los diez veranos más cálidos registrados en el país han ocurrido durante el siglo XXI.
Además, varios estudios científicos internacionales relacionan directamente estos fenómenos con el calentamiento global provocado por la actividad humana.
Miles de fallecimientos asociados al calor en la última década
Desde que comenzó el sistema de monitoreo actual en 2015, España acumula más de 27.000 muertes asociadas a las altas temperaturas.
Los años más críticos han sido 2022 y 2025, cuando se registraron varios de los episodios de calor más intensos de la historia reciente.
Aunque las cifras oficiales ya reflejan un problema de gran magnitud, diversos investigadores consideran que el impacto real podría ser aún mayor, debido a que muchas muertes relacionadas indirectamente con el calor no siempre quedan registradas como tales en los certificados médicos.
Las autoridades sanitarias mantienen activos sistemas de alerta temprana y campañas de prevención para reducir los riesgos durante los próximos meses, especialmente ante la llegada del verano europeo.


