La Organización Meteorológica Mundial (OMM) encendió las alertas al elevar al 90% la probabilidad de que el fenómeno climático de El Niño se desarrolle durante los próximos meses, un escenario que podría intensificar eventos extremos como sequías, lluvias torrenciales y olas de calor en distintas regiones del planeta.
La advertencia fue emitida este martes por el organismo especializado de las Naciones Unidas, que señaló que las condiciones oceánicas actuales ya muestran señales claras de un posible desarrollo del fenómeno.
Temperaturas del Pacífico ya alcanzan niveles preocupantes
Los análisis realizados por la OMM indican que las temperaturas de la superficie marina en sectores clave del océano Pacífico se encuentran muy cerca de los umbrales utilizados para declarar oficialmente un episodio de El Niño.
A esto se suma un factor que preocupa a la comunidad científica: las aguas subsuperficiales presentan temperaturas superiores al promedio por más de 6 grados Celsius, una condición que favorece la consolidación y fortalecimiento del fenómeno.
Según los especialistas, estas anomalías térmicas están alimentando un escenario que podría evolucionar rápidamente durante los próximos meses.
Naciones Unidas alerta sobre impactos más amplios
La OMM considera que el eventual regreso de El Niño ocurrirá en un contexto climático particularmente complejo debido al calentamiento global.
El organismo advirtió que la combinación entre El Niño y las altas temperaturas que ya experimenta el planeta podría potenciar fenómenos meteorológicos extremos en diversas regiones.
La secretaria general de la OMM, la científica argentina Celeste Saulo, señaló que es necesario prepararse para un episodio potencialmente fuerte y reforzar los sistemas de monitoreo y alerta temprana.
La experta insistió en que la anticipación será clave para que gobiernos, instituciones humanitarias y sectores productivos puedan reducir riesgos y tomar decisiones oportunas.
¿Cuándo podría comenzar a sentirse El Niño?
Históricamente, El Niño suele desarrollarse entre marzo y junio, mientras que sus efectos alcanzan mayor intensidad entre noviembre y febrero.
Además, las consecuencias sobre la temperatura global suelen mantenerse e incluso intensificarse durante el año siguiente a su formación.
Por esa razón, los organismos internacionales mantienen una vigilancia constante sobre el comportamiento del océano Pacífico durante esta etapa del año.
Qué regiones suelen verse más afectadas
Aunque cada episodio presenta características distintas, la experiencia histórica muestra algunos patrones recurrentes.
Cuando aparece El Niño, suelen aumentar las precipitaciones en sectores de América del Sur, el sur de Estados Unidos, algunas zonas de África oriental y partes de Asia central.
En contraste, el fenómeno suele estar asociado con períodos de sequía en América Central, el Caribe, el norte de América del Sur, Australia, Indonesia y algunas regiones del sur asiático.
El antecedente más reciente
El último episodio de El Niño ocurrió entre 2023 y 2024 y fue catalogado entre los cinco más intensos registrados hasta la fecha.
Ese fenómeno contribuyó a que el planeta alcanzara temperaturas récord, consolidando una de las etapas más cálidas observadas por la comunidad científica.
La OMM aclara que actualmente no existe evidencia concluyente que demuestre que el cambio climático aumente la frecuencia o intensidad de El Niño. Sin embargo, sí existe consenso en que un planeta más caliente puede amplificar significativamente sus consecuencias, generando eventos meteorológicos más extremos y con mayor capacidad de impacto.


