Las autoridades explican cómo figuras como alias “Diablo” y “La T” lograron convertirse en líderes de estructuras criminales en Costa Rica.
Violencia extrema como camino al liderazgo criminal
De vendedor callejero de droga a uno de los criminales más buscados del país. Ese fue el recorrido de Alejandro Arias Monge, conocido como alias “Diablo”, quien actualmente figura entre los principales objetivos de las autoridades y por cuya captura el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa.
Un proceso similar vivió Tony Peña Russell, alias “La T”, señalado como líder de una estructura criminal vinculada al denominado Cartel del Caribe Sur y actualmente recluido en máxima seguridad.
¿Cómo logran ascender dentro de las bandas?
Según explicó Michael Soto, el ascenso dentro de las organizaciones criminales suele estar ligado a la capacidad de ejercer violencia y participar en hechos cada vez más graves.
De acuerdo con el jerarca judicial, quienes demuestran mayor agresividad y participan en homicidios suelen ganar poder dentro de las estructuras.
“La forma de llegar a ser cabecilla es ser violento, ser muy agresivo, utilizar armas de fuego y ser cruel”, indicó Soto.
Las guerras internas crean nuevos líderes
Las autoridades señalan que cuando una organización criminal es golpeada o desmantelada, frecuentemente se producen disputas internas por el control del grupo.
En estos escenarios, quienes logran imponerse mediante la fuerza y la intimidación terminan asumiendo posiciones de liderazgo dentro de las bandas.
OIJ identificó cientos de grupos criminales
Datos del Organismo de Investigación Judicial revelan que entre 2024 y 2025 se identificaron 342 grupos criminales activos en Costa Rica.
Durante ese periodo, las autoridades lograron desmantelar 82 estructuras, por lo que actualmente se estima que alrededor de 260 continúan operando en distintas zonas del país.
Crimen organizado sigue siendo uno de los principales retos
Las autoridades mantienen operativos constantes contra estas organizaciones, mientras continúan investigando las dinámicas internas que permiten el surgimiento de nuevos líderes criminales.
Según el OIJ, la violencia y los homicidios siguen siendo factores determinantes dentro de muchas de estas estructuras para ganar influencia y poder.


