Las autoridades de Brasil investigan una estrategia que podría marcar un nuevo capítulo en la evolución del crimen organizado en América Latina. Integrantes de la poderosa organización criminal Comando Vermelho habrían sido enviados a la guerra entre Rusia y Ucrania con el objetivo de recibir entrenamiento militar especializado y posteriormente aplicar esos conocimientos en las operaciones de la facción dentro de territorio brasileño.
La información fue revelada por la Subsecretaría de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro, que detectó movimientos y comunicaciones de presuntos miembros del grupo criminal durante su permanencia en zonas de conflicto en Europa del Este.
Según las investigaciones, la organización financió los desplazamientos de individuos sin antecedentes penales aparentes para facilitar su incorporación como voluntarios en el conflicto. La intención habría sido que adquirieran experiencia en combate, manejo de armamento y operación de tecnologías militares utilizadas actualmente en el campo de batalla.
La principal preocupación: drones con capacidad de transportar armas
Las autoridades brasileñas consideran que uno de los aspectos más preocupantes es el conocimiento adquirido sobre drones de gran capacidad utilizados en operaciones militares.
De acuerdo con el subsecretario de Inteligencia de la Policía Civil de Río de Janeiro, Pablo Sartori, los integrantes del grupo criminal habrían mostrado especial interés en equipos capaces de transportar cargas pesadas a largas distancias.
Estos dispositivos podrían movilizar armas, municiones, drogas e incluso explosivos entre distintas comunidades controladas por organizaciones criminales, evitando retenes policiales y reduciendo los riesgos asociados al transporte terrestre.
Los investigadores señalan que algunos de estos drones tienen capacidad para trasladar hasta 80 kilogramos de carga y recorrer varios kilómetros sin necesidad de intervención humana constante.
Combatientes regresaron a bastiones criminales de Río
Las pesquisas identificaron al menos a dos sospechosos que habrían participado en actividades relacionadas con el conflicto en Ucrania y posteriormente regresaron a Brasil.
Según los informes oficiales, ambos retornaron directamente al Complexo do Alemão, una de las principales zonas de influencia del Comando Vermelho en Río de Janeiro.
Las autoridades aseguran que durante su permanencia en Europa continuaron manteniendo contacto con miembros de la organización criminal, compartiendo información relacionada con tácticas militares, estrategias defensivas y uso de armamento moderno.
Tecnología criminal cada vez más sofisticada
El uso de drones por parte del Comando Vermelho no es una novedad para las fuerzas de seguridad brasileñas.
En los últimos años se documentaron casos en los que estos aparatos fueron utilizados para vigilancia de operaciones policiales y monitoreo de movimientos de las autoridades dentro de las favelas.
Sin embargo, los organismos de seguridad sostienen que ahora existe una preocupación creciente por la posibilidad de que estas herramientas sean adaptadas para funciones mucho más complejas, incluyendo el transporte de armamento o el lanzamiento de explosivos.
Durante operativos anteriores en comunidades de Río de Janeiro ya se habían reportado incidentes relacionados con drones utilizados por organizaciones criminales para apoyar acciones contra las fuerzas de seguridad.
Estados Unidos eleva la presión sobre las organizaciones criminales
La preocupación internacional sobre el crecimiento de estas estructuras delictivas aumentó recientemente después de que Estados Unidos incluyera al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital (PCC) dentro de su lista de organizaciones terroristas internacionales.
La decisión provocó reacciones en Brasil y abrió un debate sobre la dimensión que han alcanzado estas organizaciones, que actualmente operan mucho más allá del narcotráfico tradicional.
Las autoridades brasileñas también investigan posibles conexiones entre grupos criminales, redes de lavado de dinero, corrupción institucional y adquisición de tecnología avanzada utilizada para fortalecer sus operaciones.
El Comando Vermelho, fundado en cárceles de Río de Janeiro a finales de la década de 1970, mantiene actualmente presencia en gran parte del territorio brasileño y continúa siendo una de las organizaciones criminales más influyentes de América Latina.


