El conflicto en Medio Oriente volvió a escalar este jueves luego de que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmara que ordenó al ejército israelí tomar el control del 70% de la Franja de Gaza, una decisión que genera fuertes cuestionamientos internacionales y que podría poner en riesgo el cese al fuego vigente desde octubre pasado.
Las declaraciones del mandatario israelí representan uno de los anuncios más agresivos desde que se estableció la tregua con Hamás, acuerdo que había reducido parcialmente los enfrentamientos tras meses de intensos bombardeos y operaciones militares en territorio palestino.
La ofensiva israelí se intensifica
Durante una comparecencia pública, Netanyahu aseguró que la expansión del control militar busca “garantizar la seguridad de Israel” y evitar que Hamás recupere capacidad operativa dentro de Gaza.
La orden implicaría aumentar significativamente la presencia de tropas israelíes en distintas zonas del enclave palestino, incluyendo sectores urbanos altamente poblados.
Analistas internacionales consideran que la medida rompe en la práctica los compromisos asumidos durante las negociaciones del alto al fuego y podría desencadenar una nueva fase del conflicto.
Hasta ahora, ni Hamás ni mediadores internacionales habían reaccionado oficialmente al anuncio.
Temor por una nueva crisis humanitaria
La posibilidad de una expansión militar genera preocupación por el impacto humanitario dentro de Gaza, donde millones de personas continúan enfrentando escasez de alimentos, medicinas, electricidad y acceso limitado a agua potable.
Organismos internacionales han advertido durante meses que cualquier nueva ofensiva a gran escala podría agravar aún más las condiciones de vida en el territorio palestino.
Además, el eventual control israelí sobre un porcentaje tan amplio de Gaza reabre el debate sobre una ocupación prolongada y sobre el futuro político del enclave una vez finalicen las operaciones militares.
Diversos gobiernos y organizaciones de derechos humanos han señalado anteriormente que una ocupación extendida podría aumentar las tensiones regionales y dificultar cualquier salida diplomática al conflicto.
El cese al fuego queda bajo presión
El acuerdo de tregua alcanzado en octubre pasado había permitido disminuir considerablemente la intensidad de los combates, aunque los incidentes aislados y las acusaciones mutuas de incumplimientos nunca desaparecieron por completo.
La decisión anunciada por Netanyahu ahora coloca el alto al fuego en uno de sus momentos más frágiles.
Fuentes diplomáticas internacionales consideran que la orden israelí podría provocar una reacción armada de Hamás y desencadenar nuevamente enfrentamientos de gran magnitud en Gaza.
Mientras tanto, varios países continúan presionando para retomar negociaciones que permitan avanzar hacia un acuerdo más amplio que incluya liberación de rehenes, garantías de seguridad y asistencia humanitaria permanente.
Netanyahu enfrenta presión interna y externa
El anuncio también ocurre en medio de crecientes presiones políticas sobre Netanyahu tanto dentro como fuera de Israel.
Sectores más radicales de su gobierno exigen una ofensiva definitiva contra Hamás, mientras parte de la comunidad internacional insiste en buscar una solución negociada para evitar un deterioro mayor de la situación humanitaria.
En Israel, además, familiares de rehenes y grupos opositores han criticado al gobierno por considerar que una escalada militar podría poner en peligro las negociaciones para recuperar a ciudadanos israelíes todavía retenidos en Gaza.
La situación mantiene en alerta a la región, especialmente ante el riesgo de que nuevos enfrentamientos terminen involucrando a otros actores armados en Medio Oriente.


