sábado, 30 mayo 2026
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Dormir demasiado podría afectar su salud más de lo que imagina, advierte estudio científico

Una investigación con casi 500 mil personas encontró que dormir demasiado o muy poco podría acelerar el envejecimiento del cuerpo.

Durante años, dormir ocho horas diarias fue considerado el estándar ideal para mantener una buena salud. Sin embargo, nuevas investigaciones científicas sugieren que el descanso no depende únicamente de dormir más tiempo, sino de encontrar un equilibrio adecuado.

Un estudio publicado en la revista científica Nature analizó información médica de cerca de 500 mil personas y concluyó que dormir demasiado también podría estar relacionado con un mayor riesgo de enfermedades y envejecimiento acelerado.

La investigación utilizó datos del UK Biobank, una de las bases biomédicas más importantes del mundo. Los científicos revisaron hábitos de sueño, análisis sanguíneos y estudios de órganos para medir cómo envejece el cuerpo biológicamente y qué factores podrían acelerar ese proceso.

Los resultados mostraron que las personas que dormían entre 6.4 y 7.8 horas por noche presentaban mejores indicadores de salud y menor desgaste biológico. En cambio, quienes descansaban menos de seis horas o más de ocho mostraban señales asociadas con deterioro físico más acelerado.

El estudio encontró una especie de “curva en U”: tanto dormir muy poco como dormir demasiado estaría vinculado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, problemas metabólicos y mortalidad prematura.

Especialistas explican que dormir más de nueve horas de manera frecuente no necesariamente significa que el cuerpo esté descansando mejor. En algunos casos, podría ser una señal de alerta relacionada con depresión, inflamación crónica, diabetes o enfermedades cardíacas que todavía no han sido diagnosticadas.

Los investigadores aclararon que el exceso de sueño no siempre es la causa directa de estos problemas de salud. Muchas veces ocurre lo contrario: ciertas enfermedades provocan más cansancio y obligan al organismo a necesitar más horas de descanso.

Uno de los puntos más interesantes del estudio fue el análisis de la llamada “edad biológica”, un concepto que busca medir el desgaste real del organismo más allá de la edad cronológica. Según los expertos, dos personas de la misma edad pueden tener cuerpos envejeciendo a velocidades completamente distintas dependiendo de sus hábitos y estado de salud.

El sueño juega un papel clave en procesos como la reparación celular, la regulación hormonal y el funcionamiento del sistema inmune. Por eso, mantener horarios irregulares o dormir en exceso podría alterar el equilibrio natural del cuerpo.

El geriatra Mark Lachs describió este comportamiento como un “fenómeno Goldilocks”, es decir, que el descanso saludable debe mantenerse “justo en el punto correcto”: ni demasiado poco ni demasiado excesivo.

A pesar de los hallazgos, los expertos recuerdan que no todas las personas necesitan exactamente la misma cantidad de sueño. Factores como la edad, la genética, el nivel de actividad física y el estado emocional pueden modificar las necesidades de descanso de cada individuo.

Los científicos también estudian casos excepcionales de personas que logran funcionar correctamente durmiendo apenas cuatro horas por noche, aunque aclaran que representan un porcentaje mínimo de la población mundial.

Más allá del número exacto de horas, el principal mensaje de la investigación es que la calidad del sueño, la regularidad y los hábitos saludables podrían ser tan importantes como el tiempo que una persona pasa durmiendo.

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