Excarcelado en Venezuela recuperó su apartamento tras denunciar que policía que lo arrestó vivía ahí
La historia de José Breijo ha provocado indignación dentro y fuera de Venezuela. El hombre, de 70 años, salió recientemente de prisión gracias a una amnistía política y, al regresar a su vivienda en Caracas, descubrió que el apartamento estaba ocupado por uno de los funcionarios que participó en su detención.
Durante varios días tuvo que dormir en el pasillo del edificio mientras intentaba recuperar el inmueble donde había vivido durante más de dos décadas.
Durmió frente a su propia casa
Breijo, de nacionalidad uruguayo-venezolana, permaneció encarcelado desde finales de 2023 y fue liberado la semana pasada tras medidas impulsadas por el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, en medio de tensiones políticas posteriores a la captura de Nicolás Maduro en un operativo estadounidense, según el relato difundido.
Sin embargo, su regreso a casa se convirtió en una nueva pesadilla.
El apartamento donde residía había sido asignado meses atrás a uno de los policías que participó en su arresto. Sin otro lugar adonde ir y obligado además a cumplir arresto domiciliario, Breijo decidió permanecer afuera del inmueble.
Con problemas para caminar y un estado de salud deteriorado, el adulto mayor improvisó una cama en el corredor del edificio y sobrevivió gracias a la ayuda de vecinos.
“Si me voy, me meten preso”, relató que respondió cuando intentaron obligarlo a abandonar el lugar.
Recuperó el apartamento tras presión vecinal
La situación comenzó a cambiar luego de denuncias públicas realizadas por dirigentes comunales y residentes del edificio, quienes presionaron a distintas instituciones para intervenir.
Finalmente, el funcionario policial abandonó el apartamento durante la madrugada del miércoles.
Cuando Breijo logró entrar nuevamente a su vivienda encontró prácticamente todo vacío.
“Aquí no hay nada mío”, contó mientras observaba los pocos muebles que quedaron dentro del inmueble. Según explicó, muchas de sus pertenencias desaparecieron durante el tiempo que permaneció detenido.
El caso generó fuertes críticas sobre presuntas confiscaciones arbitrarias de propiedades vinculadas a presos políticos y personas exiliadas del país.
Acusado de terrorismo tras intentar vender una fotografía
Breijo aseguró que fue detenido luego de intentar vender una fotografía tomada frente a unas oficinas relacionadas supuestamente con un grupo islamista en Caracas, en medio del conflicto entre Israel y Hamás.
Según relató, una persona interesada en comprar la imagen lo citó en una cafetería y, tras mostrarle la fotografía, terminó esposado.
“Ahí empezó mi karma”, recordó sobre su paso por distintos centros de detención.
El exadministrador hotelero explicó que necesitaba dinero urgente para someterse a un cateterismo y pensó que vender la foto podía ayudarle a costear el procedimiento médico.
Sin embargo, terminó acusado por terrorismo, una figura penal ampliamente cuestionada por organizaciones de derechos humanos debido a su uso frecuente contra opositores y extranjeros detenidos en Venezuela.
Estado de salud preocupa a su entorno
Poco después de recuperar su vivienda, Breijo fue trasladado a un hospital debido al delicado estado de salud que arrastra desde prisión.
Según personas cercanas, durante su encarcelamiento le diagnosticaron edema pulmonar bilateral, una condición grave provocada por acumulación de líquido en los pulmones.
Las imágenes de sus piernas ulceradas y su dificultad para movilizarse reflejan el deterioro físico sufrido durante el tiempo que permaneció bajo custodia.
Breijo llegó a Venezuela desde Uruguay en 1979 para trabajar como cocinero en un hotel de lujo en Caracas. Con el tiempo formó familia en el país y decidió establecerse definitivamente.
Denuncias similares continúan creciendo
El caso se suma a otras denuncias recientes sobre ocupación o confiscación de propiedades pertenecientes a presos políticos y opositores venezolanos.
Una de las voces más visibles ha sido la de María Corina Machado, cuya colaboradora cercana, Magali Meda, denunció desde el exilio que hombres armados ingresaron a su residencia y dejaron avisos oficiales de “incautado” y “asegurado”.
Organizaciones internacionales han advertido sobre posibles violaciones a derechos fundamentales y la falta de garantías legales en este tipo de procedimientos dentro del país sudamericano.


