La minería ilegal en la zona norte del país volvió a cobrar una vida. Un joven nicaragüense de apenas 23 años falleció luego de intoxicarse con cianuro mientras trabajaba dentro de una mina clandestina en el sector de Cerro Conchudita, en Cutris de San Carlos, muy cerca de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua.
La víctima fue identificada como Berlindo Samuel Sosa Oporta, oriundo de Rosita, en el Caribe Norte nicaragüense. De acuerdo con versiones preliminares, el muchacho se encontraba dentro de un túnel manipulando un saco con cianuro, sustancia altamente tóxica utilizada frecuentemente en actividades de extracción ilegal de oro.
En apariencia, durante las labores inhaló gases venenosos que rápidamente le provocaron severos problemas respiratorios y una fuerte intoxicación, situación que obligó a sus compañeros a intentar evacuarlo de emergencia.
Los trabajadores improvisaron un traslado por el río San Juan con la intención de llevarlo hacia territorio nicaragüense para que recibiera atención médica. Sin embargo, el joven murió durante el trayecto antes de poder llegar a un centro asistencial.
El caso vuelve a encender las alertas sobre las peligrosas condiciones en las que operan decenas de coligalleros y trabajadores informales en Crucitas, una zona donde constantemente se denuncian accidentes, enfrentamientos, contaminación ambiental y presencia de estructuras ligadas a actividades ilegales.
Uno de los principales riesgos en estos campamentos clandestinos es precisamente el uso de químicos como el cianuro y el mercurio, sustancias utilizadas para separar el oro, pero que pueden generar daños severos en la salud humana y contaminar ríos, suelos y ecosistemas enteros.
Autoridades y organizaciones ambientalistas han advertido en múltiples ocasiones que la extracción ilegal en Crucitas no solo representa un problema de seguridad, sino también una amenaza ambiental y sanitaria que continúa creciendo en la zona norte del país.


