jueves, 4 junio 2026
- Publicidad -

El parásito que ataca hígado, bazo y médula ósea ya circula en Costa Rica

Costa Rica confirma parásito mortal en perros autóctonos: siete casos en Guanacaste y uno en San José

San José — La UCR, la UNA y la Escuela de Medicina Veterinaria San Francisco de Asís confirmaron la presencia local del parásito Leishmania infantum en perros que nunca salieron de Costa Rica. El hallazgo identifica ocho casos —siete en Guanacaste y uno en San José— y marca un cambio importante en el panorama sanitario del país: el microorganismo ya circula dentro del territorio nacional de forma autóctona.

Por qué preocupa a los especialistas

La Leishmania infantum puede causar la leishmaniasis visceral humana, considerada la forma más grave de la enfermedad. La infección ataca el hígado, el bazo y la médula ósea, y si no recibe atención médica oportuna puede provocar la muerte. El problema adicional es que la enfermedad puede permanecer semanas o meses sin síntomas visibles, y cuando estos aparecen se confunden fácilmente con otras condiciones.

Los síntomas más frecuentes incluyen fiebre prolongada de origen desconocido, pérdida importante de peso y crecimiento anormal del bazo. El período de incubación en humanos puede ir de dos semanas a varios meses.

Cómo se transmite

Los perros no contagian directamente a las personas. La transmisión requiere un intermediario: el flebótomo, conocido popularmente como mosquito de ariblanco. Este insecto pica a un hospedero infectado y puede transmitir el parásito a otros animales o personas. Eso significa que el riesgo real depende de la distribución del mosquito vector, que tiene presencia en zonas tropicales y subtropicales del país.

El caso que detonó la investigación

La investigación inició en 2023 cuando veterinarios detectaron un perro con lesiones ulceradas en el hocico, pérdida de pelo e inflamación de ganglios. Ese hallazgo motivó estudios más profundos que confirmaron lo que durante décadas solo se consideró una posibilidad. Aunque Costa Rica ya tenía registros aislados desde los años 80 y el primer caso humano formal data de 1999, nunca había habido evidencia científica sólida de transmisión autóctona en perros hasta ahora.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente