En las tierras cálidas de Cañas, Guanacaste, una finca familiar con más de seis décadas de historia logró transformarse en una de las propuestas más innovadoras del mercado gourmet costarricense. Se trata de Hacienda Santa Paula, una empresa que combina tradición, producción agropecuaria e innovación en productos elaborados con leche de cabra.
La historia de la finca comenzó hace 62 años, cuando el padre de Leonardo Luconi, un migrante italiano que llegó a Costa Rica, adquirió la propiedad como un espacio para desarrollar distintos proyectos productivos.

Aunque no provenía del mundo ganadero, impulsó el crecimiento de la finca en diferentes áreas. La propiedad inició como una finca ganadera y posteriormente desarrolló cultivos de algodón, arroz y actualmente caña de azúcar. Además, durante muchos años se dedicaron a la crianza de ganado Brahman, caballos cuarto de milla y caballos costarricenses de paso.
Hoy en día, la finca mantiene la crianza de caballos costarricenses de paso como parte de su identidad productiva.
Con el paso de los años, Leonardo Luconi fue quien inició la producción lechera dentro de la hacienda y desarrolló tanto la lechería de vaca como posteriormente la de cabra. Actualmente, la finca pertenece en partes iguales a Leonardo y a su hermano Toscano Luconi, quienes continúan impulsando juntos el proyecto familiar, aunque Leonardo lidera específicamente el área de producción láctea.
Veterinario de profesión y apasionado por la producción lechera, Leonardo comenzó fortaleciendo la lechería tradicional y manteniendo relación cercana con productores de distintas zonas del país. Fue así como empezó a escuchar sobre las propiedades y el potencial de la leche de cabra, un producto todavía poco desarrollado en Costa Rica.
El inicio del proyecto caprino ocurrió de manera inesperada.
Durante un negocio realizado junto a un amigo llamado Tony, Hacienda Santa Paula recibió tres cabras. En esa misma negociación también llegaron otras 14 cabras que fueron trasladadas hasta Guanacaste. Más adelante, otro negocio permitió incorporar 40 cabras adicionales.
Fue entonces cuando descubrieron que seis de esos animales estaban produciendo leche, situación que marcó el inicio de una nueva etapa para la empresa.

A partir de ahí, decidieron invertir en una pasteurizadora y contratar a una tecnóloga de alimentos para comenzar a desarrollar productos diferenciados y de alta calidad.
Los primeros productos fueron queso fresco, queso semiduro y yogurt griego, siempre con la visión de crear alimentos gourmet bajo estrictos estándares de calidad.

Actualmente, Hacienda Santa Paula procesa alrededor de 4.000 kilos semanales y cuenta con una línea mucho más amplia que incluye quesos maduros, mantequilla, dulce de leche, helados artesanales y leches saborizadas.
Uno de los aspectos que más distingue a la empresa es el cuido de sus animales y el desarrollo de recetas propias antes de lanzar cada producto al mercado.

“El mercado costarricense está muy enfocado en los lácteos de vaca, pero la leche de cabra tiene características muy distintas. Es más digestible, contiene más minerales y tiene muy baja lactosa”, explicó Leonardo Luconi.
Además, recalca que muchas personas se sorprenden al probar sus productos porque suelen decir que “no saben a cabra”, algo que atribuyen al manejo sanitario, la calidad de los procesos y la alimentación de los animales.
Entre los productos más reconocidos de la marca destacan el yogurt griego y el queso cheveré, disponible en variedades con naranja, higos y pimienta. También sobresalen el queso feta y la leche caprina, que poco a poco han ganado espacio entre consumidores que buscan opciones más saludables y diferenciadas.
La empresa también desarrolló quesos maduros con identidad guanacasteca llamados Higuerón y Libertad, nombres inspirados en las fincas familiares y en los sabores característicos de la provincia.

Otro de los productos que ha llamado la atención son sus helados artesanales elaborados con leche de cabra, disponibles en sabores como chocolate, menta, mango, frutos rojos y aloe, gracias a una alianza comercial con Oso Polar.
Además, elaboran leches saborizadas de amaretto, mocca, banano y fresa, buscando ofrecer experiencias distintas dentro del mercado nacional.
Los productos de Hacienda Santa Paula se comercializan actualmente en cadenas y puntos de venta como Auto Mercado, Fresh Market, Compre Bien, Bolpa, Italian Discount, Isleña y Productos Maqui.
En Auto Mercado actualmente se pueden encontrar productos como mantequilla, yogurt griego, quesos frescos y queso cheveré. Mientras tanto, Fresh Market ofrece variedades como yogurt griego con arándanos y fresa, además del queso cheveré con higos.
Leonardo asegura que uno de los mayores retos ha sido romper el temor o desconocimiento que existe alrededor de la leche de cabra en Costa Rica.
“Las personas tienen que darse el chance de probar algo de muy buena calidad y muy sabroso, que no le tengan miedo por no ser de vaca”, comentó.
La empresa ya trabaja en nuevos desarrollos, incluyendo quesos únicos en el país, como variedades sumergidas en vino tinto, cubiertas de chile morrón y nuevas propuestas artesanales.
Además, continúan impulsando nuevos sabores de helados y productos diferenciados que buscan ampliar el mercado caprino en Costa Rica.
Con una mezcla de tradición familiar, innovación constante y el sabor característico de Guanacaste, Hacienda Santa Paula continúa consolidándose como una de las marcas costarricenses más innovadoras dentro del mercado de productos caprinos gourmet.


