La OMS mantiene la alerta sanitaria internacional mientras el brote avanza hacia nuevas zonas y las dificultades logísticas complican la respuesta médica.
La epidemia de ébola continúa extendiéndose en la República Democrática del Congo, donde las autoridades confirmaron nuevos casos en la provincia de Kivu del Sur, una región que hasta ahora no figuraba entre las principales afectadas por el brote.
La Organización Mundial de la Salud declaró recientemente una emergencia de salud pública de importancia internacional debido a la magnitud de la crisis. Según las estimaciones más recientes, se investigan centenares de casos sospechosos y decenas de contagios ya han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio.
El brote tuvo su origen en la provincia de Ituri, una de las zonas más inestables del país, donde los conflictos armados, los desplazamientos masivos de población y la limitada infraestructura sanitaria dificultan las labores de prevención y atención médica.
Las autoridades sanitarias también expresaron preocupación por la aparición de casos en áreas controladas por el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), lo que complica aún más el acceso de los equipos médicos y la implementación de medidas de control epidemiológico.
La situación se agravó tras disturbios registrados en un hospital cercano a la ciudad de Bunia, donde manifestantes ingresaron a las instalaciones y destruyeron carpas de aislamiento utilizadas para atender a pacientes sospechosos de portar el virus. El incidente dejó al menos un trabajador sanitario herido.
Además, organismos humanitarios alertan sobre la falta de recursos en numerosos campamentos de desplazados, donde miles de personas viven en condiciones de hacinamiento y con acceso limitado a servicios básicos de higiene, factores que podrían favorecer la propagación de la enfermedad.
Actualmente no existe una vacuna aprobada específicamente para la cepa Bundibugyo, responsable del brote actual. Por ello, las estrategias para contener la epidemia se centran en la detección temprana de casos, el aislamiento de pacientes, los controles sanitarios y la promoción de medidas de higiene.
Aunque la OMS considera elevado el riesgo de propagación dentro de la República Democrática del Congo y en países vecinos, mantiene que el riesgo para el resto del mundo sigue siendo bajo. Entretanto, varios países han reforzado los controles sanitarios para viajeros procedentes de las regiones afectadas.


