Las maniobras involucran decenas de miles de soldados, submarinos con capacidad nuclear y misiles estratégicos, mientras Kiev intensifica sus ataques con drones sobre territorio ruso.
Rusia puso en marcha este martes uno de los mayores ejercicios de sus fuerzas nucleares de los últimos años, en una demostración militar que coincide con un aumento de los ataques ucranianos y un clima de creciente tensión entre Moscú y Occidente.
Según informó el Ministerio de Defensa ruso, las maniobras se desarrollarán durante tres días y movilizarán a más de 64.000 efectivos, más de 200 lanzadores de misiles, 140 aeronaves, 73 buques de guerra y 13 submarinos. Ocho de estas embarcaciones estarán equipadas con misiles balísticos intercontinentales capaces de transportar ojivas nucleares.
Las autoridades señalaron que el objetivo principal es evaluar la capacidad de respuesta de las fuerzas estratégicas ante posibles amenazas y fortalecer la coordinación entre diferentes ramas militares. Además, parte de los ejercicios se realizarán junto a Bielorrusia, estrecho aliado de Moscú que alberga armamento nuclear ruso en su territorio.
La exhibición militar ocurre en un momento especialmente delicado para Rusia. Durante las últimas semanas, Ucrania ha intensificado sus operaciones con drones contra distintos objetivos dentro del territorio ruso. Algunos de los ataques recientes alcanzaron zonas cercanas a Moscú y provocaron víctimas mortales, además de daños en infraestructura e instalaciones industriales.
Desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, el presidente Vladimir Putin ha utilizado en repetidas ocasiones el poder nuclear ruso como elemento de disuasión frente al respaldo militar que Estados Unidos y los países de la OTAN brindan a Ucrania. Para varios analistas internacionales, estos ejercicios buscan enviar un mensaje político y militar a los aliados occidentales de Kiev.
Las maniobras también coinciden con la visita oficial de Putin a China, donde sostendrá encuentros destinados a reforzar la cooperación estratégica entre ambas potencias. El viaje se produce pocos días después de que el mandatario ruso destacara públicamente las pruebas exitosas del misil balístico intercontinental Sarmat, considerado una de las armas más avanzadas del arsenal ruso.
Otro elemento que genera preocupación internacional es la actualización de la doctrina nuclear rusa aprobada en 2024. El documento amplió los escenarios bajo los cuales Moscú podría considerar el uso de armamento nuclear, incluyendo ataques convencionales realizados con apoyo de países poseedores de armas atómicas.
Mientras tanto, sectores nacionalistas y figuras cercanas al Kremlin han presionado para adoptar una postura más agresiva frente a los países europeos que suministran armamento a Ucrania. Incluso han planteado la posibilidad de responder contra instalaciones vinculadas a la fabricación de drones y equipos militares destinados al ejército ucraniano.
La guerra, que ya supera los cuatro años de duración, continúa transformándose en un conflicto cada vez más tecnológico y de largo alcance. Los ataques con drones, los sistemas de misiles avanzados y las operaciones a cientos de kilómetros del frente mantienen la incertidumbre sobre la evolución de una confrontación que sigue teniendo repercusiones globales.


