Costa Rica podría enfrentar un escenario climático complejo durante este 2026, luego de que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtiera que existe un 82% de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio de este año. Además, el fenómeno tendría alta posibilidad de mantenerse hasta el invierno del hemisferio norte 2026-2027.
Aunque popularmente ya se habla de un posible “Superniño”, ese término no es una categoría oficial, sino una forma de referirse a eventos de El Niño especialmente intensos. Algunos modelos apuntan a que el episodio podría alcanzar una magnitud fuerte o muy fuerte hacia finales de 2026 e inicios de 2027.
Para Costa Rica, El Niño suele asociarse con menos lluvias en el Pacífico y el Valle Central, temperaturas más altas, presión sobre fuentes de agua y afectación en actividades agrícolas. En un país donde muchas comunidades dependen directamente del clima para producir, sembrar y abastecerse, el seguimiento del fenómeno se vuelve clave.
El Instituto Meteorológico Nacional ya había señalado que El Niño podría establecerse a partir de mediados de 2026 y mantenerse durante el segundo semestre, con posibilidad de extenderse hasta inicios de 2027.
El fenómeno ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal y se alteran los patrones atmosféricos. Esa modificación puede cambiar el comportamiento de las lluvias en distintas regiones del planeta.
En Costa Rica, sus efectos no son iguales en todo el territorio. Mientras algunas zonas pueden experimentar sequía y calor más marcado, otras podrían enfrentar episodios de lluvias fuertes en momentos específicos, dependiendo de la interacción con otros sistemas atmosféricos.
La preocupación también llega al sector agropecuario. Una disminución sostenida de lluvias podría golpear cultivos sensibles, encarecer la producción y presionar el precio de frutas, verduras y otros alimentos básicos.
Especialistas recomiendan que instituciones, productores y comunidades den seguimiento a los reportes oficiales, especialmente porque los pronósticos climáticos pueden variar conforme avance el año.


