Problemas de memoria, ansiedad y menor capacidad de reacción forman parte de las consecuencias asociadas a la falta de descanso.
Dormir pocas horas podría tener efectos mucho más serios de lo que muchas personas imaginan. Así lo explicó la psicóloga especializada en sueño Nuria Roure, quien aseguró que descansar únicamente cuatro horas durante la noche puede afectar el cerebro de una forma comparable al consumo de varias bebidas alcohólicas.
En declaraciones publicadas por el diario español ABC España, la especialista advirtió que la falta de sueño deteriora funciones esenciales como la atención, la memoria, la concentración y la capacidad de reacción.
Según Roure, una persona con un nivel importante de privación de sueño puede presentar alteraciones cognitivas similares a las de alguien que ha consumido alcohol, lo que incrementa el riesgo de accidentes de tránsito, errores laborales y problemas en el rendimiento académico.
La experta explicó que muchas personas han normalizado dormir poco debido a las jornadas extensas de trabajo, el estrés y el uso excesivo de dispositivos electrónicos, sin ser completamente conscientes del impacto que esto tiene sobre la salud física y mental.
Entre las consecuencias más frecuentes de descansar mal se encuentran las dificultades para mantener la concentración, olvidos constantes, menor capacidad para resolver problemas cotidianos y una sensación permanente de agotamiento físico y mental.
Además, especialistas señalan que la falta de sueño prolongada puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y alteraciones emocionales como ansiedad, irritabilidad y cambios bruscos de humor.
Roure insistió en que el descanso debería ser considerado tan importante como la alimentación saludable o el ejercicio físico, ya que durante el sueño el cuerpo y el cerebro realizan procesos fundamentales de recuperación y regulación.
La psicóloga también llamó la atención sobre el descanso en niños y adolescentes, indicando que los jóvenes necesitan dormir más horas debido a que su cerebro todavía se encuentra en desarrollo. Según explicó, muchos adolescentes deberían alcanzar cerca de nueve horas de sueño cada noche.
Asimismo, cuestionó los horarios demasiado tempranos en algunos centros educativos, señalando que podrían afectar el rendimiento, el aprendizaje y el equilibrio emocional de los estudiantes.
Entre las principales recomendaciones para mejorar la calidad del sueño, los especialistas aconsejan mantener horarios regulares para dormir y despertarse, reducir el uso de pantallas antes de acostarse y evitar el exceso de cafeína durante la noche.
Los expertos coinciden en que dormir adecuadamente no es un lujo ni una pérdida de tiempo, sino una necesidad esencial para proteger la salud, el bienestar emocional y el funcionamiento correcto del organismo.


