San José — La Universidad Estatal a Distancia desarrolló una tecnología que convierte residuos sólidos —zacate, restos de cocos y piñas, podas de árboles y desechos domésticos— en productos orgánicos como macetas y bioinsumos, usando hongos como agente transformador. El resultado es un biomaterial que puede sustituir el plástico de un solo uso y que, a diferencia de este, se degrada de forma natural.
Por qué nació el proyecto
La iniciativa surgió ante dos problemas simultáneos: la creciente cantidad de residuos sólidos que generan los hogares y actividades agrícolas costarricenses, y el colapso progresivo de los rellenos sanitarios del país, que reciben toneladas de materiales que podrían aprovecharse de otra forma.
Los hongos utilizados en el proceso tienen la capacidad de descomponer materiales lignocelulósicos —los que contienen celulosa y lignina, como la poda de árboles o las cáscaras de frutas— y transformarlos en una masa biológica compacta que, al secarse y moldearse, adquiere la resistencia necesaria para usarse como contenedor, maceta o sustrato agrícola.
Las implicaciones para el sistema de residuos
Si el proyecto escala a nivel productivo, podría representar una salida concreta para dos flujos de residuos que hoy generan costos al sistema de gestión de basura: los restos orgánicos de origen doméstico y los desechos de origen agrícola y forestal. Convertirlos en un insumo con valor comercial invierte la lógica: el residuo deja de ser un problema que hay que enterrar y se convierte en materia prima.


