Las autoridades judiciales y policiales manejan como principal línea de investigación que el asesinato del oficial de la Fuerza Pública, Gerson Rosales Cascante, habría sido una represalia directa de estructuras criminales que operan en el Caribe costarricense.
El ataque ocurrió en el centro de Batán de Matina, Limón, mientras el joven policía realizaba labores de patrullaje junto a otros oficiales. Según la información preliminar, varios sujetos en motocicleta interceptaron a los uniformados y abrieron fuego a plena luz del día.
Rosales recibió un disparo en la cabeza y fue trasladado en condición crítica al Hospital Calderón Guardia, donde posteriormente se confirmó su fallecimiento.
De acuerdo con las pesquisas iniciales, el atentado estaría relacionado con recientes operativos ejecutados por la delegación policial de la zona, en los cuales se realizaron decomisos importantes de armas de grueso calibre, motocicletas y drogas.
Las autoridades consideran que estas acciones habrían generado presión sobre grupos vinculados al narcotráfico y otras actividades ilícitas en Batán y sectores cercanos.
Un detalle que también llamó la atención de los investigadores es que Rosales apenas tenía 22 días de haber sido trasladado a esa región del Caribe, una de las zonas que más preocupa a las autoridades por el incremento de hechos violentos ligados al crimen organizado.
Tras el homicidio, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y oficiales de Fuerza Pública desplegaron varios operativos de urgencia en el sector de Davao, dentro del mismo distrito de Batán.
Durante los allanamientos, las autoridades lograron detener a tres sospechosos de nacionalidad costarricense que ahora permanecen a las órdenes del Ministerio Público.
Además, dentro de una vivienda intervenida por los agentes se decomisaron motocicletas, armas de fuego y otros indicios que tendrían similitud con los utilizados durante la emboscada contra el oficial.
Los cuerpos policiales mantienen operativos activos en la región para intentar localizar a un cuarto sospechoso que, según la investigación, habría participado en el ataque y actualmente permanece en fuga.
El asesinato de Gerson Rosales ha generado una fuerte reacción a nivel nacional y volvió a poner sobre la mesa la preocupación por el aumento de ataques armados contra oficiales de seguridad en distintas partes del país.


