miércoles, 3 junio 2026
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De Argentina a Angola: la historia del cirujano que cambió la vida de más de 100 niños africanos

El cirujano pediátrico argentino Mariano Ojeda viajó varias veces a África para operar gratuitamente a niños con malformaciones congénitas, siguiendo el legado solidario de su padre y formando además a médicos locales.

La historia de Mariano Ojeda no solo está marcada por la medicina, sino también por la vocación de servicio y el impacto humano que puede generar una profesión cuando se ejerce más allá de los hospitales y las fronteras.

El médico argentino, especializado en cirugía infantil, viajó en varias ocasiones a Angola para realizar operaciones gratuitas a niños con labio leporino y otras malformaciones congénitas. A lo largo de esas misiones médicas, logró intervenir a más de un centenar de menores que no tenían acceso a tratamientos especializados.

Sin embargo, detrás de su historia también aparece la figura de su padre, Aníbal Ojeda, un reconocido médico cordobés que dedicó gran parte de su vida a atender gratuitamente a niños en comunidades vulnerables de Argentina.

Mariano suele resumir esa conexión de una forma muy simple: asegura que su vida es prácticamente el reflejo de la de su padre.

Desde pequeño creció rodeado de hospitales, quirófanos y viajes médicos por el interior argentino. Mientras otros niños aprendían a montar bicicleta, él ya conocía cómo funcionaba una sala de operaciones. Esa cercanía con la medicina terminó marcando por completo su destino.

Tras graduarse como médico y especializarse en cirugía pediátrica, comenzó una carrera que lo llevó desde hospitales argentinos hasta centros médicos europeos, donde perfeccionó técnicas quirúrgicas modernas. Sin embargo, nunca perdió el vínculo con la atención social ni con los pacientes más vulnerables.

Con los años se instaló en Neuquén, donde encabezó un equipo especializado en labio leporino y malformaciones faciales infantiles. Fue precisamente gracias a ese trabajo que surgió la oportunidad que cambiaría su vida.

Durante un congreso médico conoció el caso de un niño angoleño que necesitaba cirugía urgente. Inicialmente intentaron trasladarlo a Argentina, pero las trabas burocráticas impidieron el viaje. Entonces surgió una idea inesperada: viajar directamente a África para realizar la operación.

Lo que comenzó como una intervención puntual terminó convirtiéndose en una misión humanitaria mucho más grande.

En 2019, Mariano y su padre viajaron a Angola y no solo operaron al pequeño paciente que motivó el viaje, sino también a otros niños que encontraron con condiciones similares. Según relató el médico, muchas familias vivían en condiciones extremadamente precarias y no tenían acceso a especialistas.

La experiencia lo impactó profundamente. El cirujano recordó que el agradecimiento de los padres y las familias fue una de las emociones más fuertes de toda su carrera. Incluso aseguró que ese viaje le hizo sentir que realmente estaba aportando algo importante a la vida de otras personas.

La situación sanitaria en algunas zonas africanas también llamó la atención del médico argentino. Explicó que la falta de recursos, especialistas y educación médica provoca que muchos niños con malformaciones nunca reciban tratamiento.

Después de ese primer viaje, regresó nuevamente a Angola junto a su padre para ampliar las operaciones y capacitar a médicos locales. Esa formación permitió que profesionales africanos continuaran realizando cirugías incluso después de que los argentinos regresaran a su país.

Años más tarde, Mariano supo que los especialistas que ayudaron a entrenar ya habían realizado miles de operaciones infantiles por su cuenta, algo que considera uno de los mayores logros de todo el proyecto.

El médico también confesó que uno de los momentos más emotivos ocurrió durante el último viaje que compartió con su padre, quien ya enfrentaba problemas de salud. Intuyendo que podía ser la última vez que trabajaran juntos, decidió guardar ese recuerdo en una fotografía que hoy considera invaluable.

Actualmente, Mariano continúa liderando equipos médicos en Argentina y también asumió la presidencia de la fundación creada por su padre, desde donde mantienen programas de ayuda para niños con malformaciones congénitas.

Aunque por ahora redujo sus viajes internacionales, asegura que todavía mantiene el sueño de regresar a África para seguir ayudando y llevar nuevas técnicas médicas a comunidades donde miles de niños aún esperan una oportunidad para cambiar sus vidas.

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