Ginebra / San José — Un crucero con muertos a bordo, un virus que puede contagiarse entre personas y pasajeros que abandonaron el barco antes de que se activaran las alertas sanitarias. La imagen despertó de inmediato comparaciones con los primeros días del Covid-19, y el temor a que el mundo estuviera ante el inicio de otro brote global.
La Organización Mundial de la Salud salió rápido a calmar las aguas: la OMS precisó que solo un caso ha sido confirmado por laboratorio, que otros cinco permanecen como sospechosos, y que no existe un riesgo general para la población fuera del barco. No hay pandemia en ciernes. Pero el episodio puso de nuevo sobre la mesa una pregunta que el Covid dejó instalada: ¿cuándo es el momento de preocuparse?
Por qué esta cepa es diferente
La mayoría de las variantes del hantavirus no se transmiten entre personas. El contagio habitual ocurre por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados, o al inhalar partículas contaminadas en espacios cerrados. Sin ese contacto, el riesgo es prácticamente nulo.
La excepción es la cepa Andes, predominante en el sur de Argentina y Chile, que es precisamente la detectada en los pasajeros del MV Hondius. Esta variante posee una característica única frente a otras: la capacidad de transmisión de persona a persona, lo que la convierte en la más vigilada de la familia. Esa propiedad, combinada con una mortalidad que en las formas pulmonares severas puede superar el 30%, explica la preocupación de las autoridades cuando aparece fuera de su zona habitual.
Los paralelismos con el Covid que no deben exagerarse
El parecido superficial con los primeros días del coronavirus es real pero engañoso. El Covid-19 se transmite por vía aérea con una facilidad extraordinaria, lo que permitió una propagación global en semanas. El hantavirus, incluso en su cepa Andes, requiere contacto estrecho y prolongado para transmitirse entre personas: no basta con estar en el mismo espacio.
Las autoridades investigan si el contagio inicial se produjo por contacto ambiental con roedores en zonas rurales antes del embarque, o si existió un foco de contagio dentro de la logística del buque. La respuesta a esa pregunta definirá si el brote estuvo contenido en el entorno del crucero o si algún pasajero que desembarcó antes de las alertas podría haber llevado el virus a otro lugar.
Lo que aprendió el mundo del Covid
El episodio del MV Hondius ilustra una lección central de la pandemia: la velocidad de la respuesta importa tanto como la gravedad del patógeno. En 2020, el mundo perdió semanas valiosas mientras los sistemas de alerta tardaban en activarse. Esta vez, la OMS intervino rápido, aclaró el nivel de riesgo y evitó que el pánico superara a la información.
Eso no significa que el hantavirus sea inofensivo. Para quienes lo contraen en su forma pulmonar severa, la mortalidad sin atención oportuna es alta. Pero el riesgo de una pandemia por esta vía, con el nivel de transmisibilidad actual de la cepa Andes, es radicalmente distinto al que representó el SARS-CoV-2.


