El horno eléctrico puede llegar a consumir enormes cantidades de energía en pocos minutos, convirtiéndose en uno de los aparatos que más impacta la factura eléctrica del hogar.
El aumento constante en las tarifas eléctricas tiene a muchas familias revisando con lupa qué aparatos del hogar están consumiendo más energía. Aunque la mayoría suele culpar a la refrigeradora o al aire acondicionado, expertos en eficiencia energética advierten que hay otro electrodoméstico muy común que puede generar un impacto considerable en el recibo mensual: el horno eléctrico.
A pesar de que no permanece encendido durante todo el día, este aparato requiere una enorme cantidad de potencia en periodos cortos para alcanzar temperaturas elevadas y mantener el calor constante. Precisamente ahí radica el problema: el gasto energético se concentra en pocos minutos, pero con una intensidad mucho mayor que otros dispositivos domésticos.
Diversos análisis internacionales sobre consumo energético en viviendas señalan que algunos hornos eléctricos pueden operar entre los 2.000 y los 5.000 vatios mientras funcionan. Esa demanda es tan alta que, en ciertos momentos, podría equivaler al consumo simultáneo de decenas de refrigeradoras modernas de bajo consumo.
El dato ha generado sorpresa porque existe la percepción de que los aparatos que más afectan la factura son únicamente aquellos que pasan conectados las 24 horas. Sin embargo, especialistas explican que el consumo eléctrico no depende solo del tiempo de uso, sino también de la potencia que necesita cada equipo para operar.
En el caso de las refrigeradoras, aunque trabajan de manera continua, su consumo suele mantenerse relativamente estable gracias a mejoras en eficiencia energética y sistemas de ahorro incorporados en modelos recientes. Dependiendo de su tamaño y tecnología, pueden registrar un gasto moderado a lo largo del mes.
Con el horno eléctrico ocurre algo distinto. Cuando se utiliza para hornear, gratinar o cocinar a altas temperaturas, el aparato debe generar grandes cantidades de calor en poco tiempo. Esa exigencia energética termina reflejándose directamente en el medidor eléctrico del hogar.
Otro aspecto que preocupa a expertos es el llamado “consumo fantasma”. Muchos hornos modernos continúan utilizando electricidad incluso cuando aparentemente están apagados. Funciones como relojes digitales, pantallas iluminadas, paneles táctiles o sistemas en espera permanecen activos todo el tiempo.
Aunque ese gasto pueda parecer mínimo, la suma de varios dispositivos conectados permanentemente puede representar un incremento importante en la factura eléctrica al final del mes. En Costa Rica, donde cada vez más familias buscan reducir gastos por el alto costo de vida, este tipo de consumo silencioso cobra relevancia.
Además del impacto económico, especialistas en sostenibilidad recuerdan que un mayor consumo energético también implica una mayor presión sobre los sistemas eléctricos y el uso de recursos para generación de energía.
Por esa razón, recomiendan aplicar medidas sencillas para disminuir el gasto del horno eléctrico sin dejar de utilizarlo. Entre las principales sugerencias destacan evitar precalentamientos innecesarios, aprovechar el calor residual apagando el horno unos minutos antes de finalizar la cocción y cocinar varios alimentos al mismo tiempo cuando sea posible.
También aconsejan mantener el horno limpio y en buen estado, ya que la acumulación de grasa o residuos puede afectar su rendimiento y obligarlo a trabajar con más esfuerzo para alcanzar la temperatura deseada.
Pequeños cambios de hábito en la cocina podrían representar un ahorro significativo con el paso de los meses, especialmente en hogares donde el horno eléctrico forma parte de la rutina diaria.


