domingo, 7 junio 2026
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Signe Zeikate se queda en Costa Rica y promete seguir sirviendo al país tras dejar Casa Presidencial

Zeikate cierra su gestión con 6 bibliotecas, 200 becas y una promesa de quedarse en Costa Rica

San José — Signe Zeikate emitió este jueves su mensaje de despedida como primera dama de Costa Rica con un anuncio que no todos esperaban: no se irá del país cuando el gobierno de Rodrigo Chaves entregue el poder este viernes. «Me quedaré aquí en Costa Rica y estoy lista para servir al pueblo de este país en cualquier capacidad que la nación necesite. La dedicación de mi corazón a esta tierra no termina con mi título», afirmó.

La letona que llegó a Costa Rica como esposa del mandatario y que en cuatro años aprendió español y construyó una agenda social propia cerró su mensaje citando la canción que mejor resume su transformación: «Soy tica de corazón.»

Los números de su gestión

Zeikate enumeró los proyectos que coordinó durante el cuatrienio con el apoyo del sector público, privado y aliados internacionales. Entre los más concretos: la construcción de seis bibliotecas con acceso a recursos digitales y físicos para más de 1.000 niños, la implementación de las becas «Cattleya» que permitieron a casi 200 estudiantes acceder a universidades privadas, la capacitación en inglés para más de 2.000 jóvenes y el acompañamiento a cerca de 200 adolescentes madres.

También se atribuyó parte del mérito en la reducción de la pobreza que el gobierno presenta como su principal logro social: «Estoy orgullosa de lo que hemos logrado juntos. Me siento honrada de haber contribuido a los esfuerzos colectivos que lograron que la pobreza se redujera del 23% al 15,2% durante este periodo.»

El rol que ella misma definió

Zeikate también fue explícita sobre el papel que jugó al lado del presidente, en términos que pocas primeras damas habrían puesto en negro sobre blanco. «Me he esforzado por ser un pilar de apoyo constante y sereno para el presidente, ayudando a mantener la estabilidad en los momentos difíciles y fortaleciendo la fe, la unidad y la seguridad de nuestra nación», afirmó.

La descripción dibuja un perfil de acompañamiento institucional y emocional en un gobierno que acumuló tensiones con medios, opositores y poderes del Estado a lo largo de cuatro años.

«Mangas arremangadas para nuestro futuro»

El cierre de su mensaje fue más promesa que despedida. Zeikate no especificó en qué capacidad continuará vinculada a la vida pública costarricense, pero la frase «mangas arremangadas para nuestro futuro» sugiere una disposición activa, no un retiro discreto.

Para una ciudadana de origen letón que construyó su vínculo con Costa Rica desde el cargo más visible de una administración polémica, quedarse en el país cuando nadie la obliga a hacerlo es, en sí mismo, una declaración.

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