Especialistas advierten que el hantavirus puede permanecer silencioso durante varias semanas antes de manifestarse, lo que complica el rastreo de contagios.
El brote de hantavirus detectado en pasajeros del crucero MV Hondius mantiene bajo vigilancia sanitaria a varios países y volvió a generar preguntas sobre el tiempo que tarda esta enfermedad en presentar síntomas.
Hasta ahora, las autoridades han confirmado varios contagios y tres fallecimientos relacionados con el viaje marítimo que partió desde Argentina a inicios de abril.
Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es el largo periodo de incubación del virus, ya que una persona puede estar infectada durante días o incluso semanas antes de presentar señales claras de enfermedad.
De acuerdo con información entregada por el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP), los síntomas del hantavirus suelen aparecer entre 20 y 30 días después de la exposición al virus.
Sin embargo, especialistas advierten que en algunos casos el periodo puede ser más corto, cercano a una semana, o extenderse hasta un máximo aproximado de 42 días.
El infectólogo Rodrigo Blamey explicó que la mayoría de pacientes comienza a desarrollar síntomas durante la tercera semana posterior al contagio.
Ese largo tiempo de incubación es precisamente uno de los factores que dificulta el rastreo epidemiológico en brotes como el ocurrido en el crucero, ya que algunas personas pueden haber viajado a otros países antes de saber que estaban enfermas.
Los primeros síntomas suelen confundirse fácilmente con una gripe común o una infección viral leve.
Entre las señales iniciales más frecuentes están la fiebre, dolor muscular, cansancio extremo, dolor de cabeza y molestias abdominales.
También pueden presentarse náuseas, vómitos y diarrea.
Según expertos, esta primera etapa generalmente dura entre cuatro y cinco días y muchas veces no incluye congestión nasal, un detalle que ayuda a diferenciar el hantavirus de otras enfermedades respiratorias.
El mayor peligro aparece cuando la infección avanza hacia la fase cardiopulmonar, considerada la más grave.
En ese momento comienzan síntomas como dificultad para respirar, tos intensa y caída de la presión arterial, debido a que los pulmones empiezan a llenarse de líquido.
El síndrome pulmonar por hantavirus tiene una alta tasa de mortalidad y especialistas estiman que cerca del 38% de los pacientes que desarrollan complicaciones respiratorias severas fallecen.
El hantavirus se transmite principalmente por contacto con orina, saliva o excrementos de roedores infectados, especialmente al inhalar partículas contaminadas suspendidas en el aire.
La cepa Andes, detectada preliminarmente en el brote del crucero, es considerada especialmente sensible porque es una de las pocas variantes capaces de transmitirse entre personas mediante contacto cercano y prolongado.
Aun así, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud han insistido en que el riesgo de una propagación masiva sigue siendo bajo y que el brote actual no representa un escenario similar al vivido durante la pandemia de covid-19.


