martes, 16 junio 2026
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Hallazgo arqueológico en Serbia obliga a replantear parte de la Edad del Bronce

Una investigación realizada en Serbia reveló nuevas fechas para antiguos enterramientos prehistóricos y abrió nuevas teorías sobre las conexiones culturales de la Edad del Bronce en Europa sudoriental.

Un grupo de arqueólogos europeos quedó sorprendido tras revisar la antigüedad de varias tumbas prehistóricas halladas en Serbia, un descubrimiento que ahora está modificando parte de la cronología conocida de la Edad del Bronce en los Balcanes.

Entre los hallazgos más llamativos aparece una diadema de oro, restos humanos y entierros en posición fetal con una antigüedad cercana a los 4.600 años, elementos que permitieron reconstruir con mayor precisión cómo vivían y se relacionaban antiguas comunidades de la región.

La investigación fue publicada en la revista científica Archaeologia Austriaca y estuvo liderada por los investigadores O. Mladenović y A. Bulatović.

El estudio analizó tres sitios funerarios ubicados en Vajuga-Pesak, Golokut-Vizić y Šljunkara-Zemun, zonas situadas cerca del corredor del Danubio, considerado uno de los principales puntos de conexión cultural y comercial de la Europa prehistórica.

Durante décadas, muchos de estos enterramientos habían sido fechados únicamente a partir de la apariencia de objetos encontrados junto a los cuerpos, como cerámicas o piezas metálicas. Sin embargo, nuevas técnicas de datación absoluta realizadas sobre restos humanos y materiales orgánicos permitieron obtener resultados mucho más exactos.

Los arqueólogos descubrieron que algunas tumbas eran más antiguas o más recientes de lo que se creía, lo que obliga a reorganizar parte de la secuencia histórica de la Edad del Bronce temprana y media en la región balcánica.

Uno de los elementos que más llamó la atención fue la diadema de oro encontrada en uno de los entierros. Más allá de su valor material, los investigadores consideran que la pieza demuestra la existencia de diferencias sociales más marcadas y posibles redes de intercambio entre distintas comunidades europeas hace más de cuatro milenios.

Las pruebas realizadas sobre tres dientes humanos asociados al enterramiento ayudaron a establecer la antigüedad aproximada de la tumba y reforzaron la hipótesis de que estas poblaciones mantenían contactos culturales y comerciales mucho más complejos de lo que se pensaba anteriormente.

Los cuerpos encontrados compartían características similares: estaban enterrados en posición encogida o fetal y acompañados por ajuares funerarios elaborados con cerámica y objetos metálicos.

Aunque a simple vista las diferencias entre las tumbas parecían mínimas, el cambio de algunos siglos en la datación altera significativamente la interpretación histórica sobre cómo se expandieron ciertas prácticas funerarias y tecnologías en Europa sudoriental.

Especialistas consideran que el hallazgo ayuda a comprender mejor las conexiones entre los Balcanes, Europa central y la región del Egeo durante un periodo marcado por transformaciones sociales, avances tecnológicos y aumento de las rutas de intercambio.

Para los investigadores, este tipo de descubrimientos demuestra cómo las nuevas herramientas científicas continúan reescribiendo capítulos enteros de la historia antigua y ofreciendo nuevas pistas sobre el origen y evolución de las primeras sociedades complejas de Europa.

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