Lo que durante años parecían casos aislados en la provincia de Limón hoy forma parte de una misma línea de investigación que apunta a un presunto homicida serial. La captura de Carlos Luis Forbis Jiménez, conocido con el alias de “Zapatero”, marcó un giro clave tras una revisión profunda de expedientes judiciales que permanecían sin resolver.
El trabajo conjunto del Organismo de Investigación Judicial y la Fiscalía Adjunta contra la Violencia de Género permitió reconstruir un patrón que conecta al sospechoso con al menos cuatro homicidios, ocurridos en distintos momentos pero bajo circunstancias similares.
Las víctimas: historias marcadas por la vulnerabilidad
Las autoridades identificaron como víctimas a Mirey Wilson Archival, Aurea Madrigal Morales, Melisa Marlene Morales Palma —conocida como “Gemela”— y Elsie Yolanda Martínez Ramírez.
Tres de los casos se remontan al 2011, mientras que el más reciente ocurrió en diciembre del 2019, cuando el cuerpo de Elsie fue localizado en playa Cieneguita. Todas compartían condiciones similares: eran mujeres en situación de calle y con problemas de adicción, lo que —según las autoridades— habría sido aprovechado por el agresor.
Un mismo patrón criminal
Los informes judiciales coinciden en un elemento clave: el modo de operar. Las víctimas eran abordadas en sitios solitarios, principalmente en sectores cercanos a la playa o al cementerio local.
Posteriormente, eran sometidas a agresión sexual y asesinadas por estrangulamiento, utilizando objetos como cuerdas o cables. Este patrón repetitivo permitió a los investigadores establecer una posible “firma” del atacante, un elemento determinante en casos de este tipo.
Incluso, existe un caso adicional ocurrido en 2011 —el de Xiomara Antonia Muñoz— que comparte características similares, aunque sin confirmación genética directa que lo vincule plenamente al sospechoso.
El papel clave de la evidencia científica
El avance más significativo en la investigación provino del análisis forense. Años atrás, el laboratorio ya había detectado que varios de los crímenes compartían el mismo perfil genético. Sin embargo, no se había logrado identificar al responsable.
Fue hasta la reactivación de los casos que se consolidó la coincidencia del ADN en diferentes escenas, confirmando que se trataba del mismo agresor. Este hallazgo permitió a las autoridades depurar listas de sospechosos históricos hasta dar con Forbis.
Un radio de acción limitado, pero constante
Otro elemento que reforzó la hipótesis de un homicida serial fue la cercanía geográfica de los hechos. Los cuerpos fueron ubicados dentro de un radio relativamente corto en Limón, lo que sugiere que el atacante operaba con conocimiento del terreno y seleccionaba zonas específicas para cometer los crímenes.
Las autoridades también destacan que las víctimas compartían características físicas y sociales similares, lo que evidencia un patrón de selección claro.
Un caso que podría crecer
Aunque actualmente se investigan cuatro homicidios con evidencia sólida, no se descarta que el número aumente. Existen al menos otros dos casos del 2011 bajo análisis, aunque sin coincidencias de ADN concluyentes hasta ahora.
El proceso judicial apenas inicia. El Ministerio Público buscará vincular formalmente al sospechoso mediante pruebas científicas y testimoniales, mientras se analizan posibles nuevos indicios.
La detención de “Zapatero” abre una nueva etapa en uno de los casos más complejos registrados en la provincia, con implicaciones tanto judiciales como sociales sobre la atención a poblaciones en condición de vulnerabilidad en Costa Rica.


