Un informe de la plataforma Laborum revela que el 78% de los trabajadores en Chile no ejerce la profesión que imaginaba en su niñez, evidenciando un alto nivel de insatisfacción laboral.
En el contexto del Día de la Persona Trabajadora, un reciente estudio vuelve a poner sobre la mesa una realidad que muchas personas experimentan, pero pocas veces se visibiliza con datos concretos: la distancia entre los sueños profesionales de la infancia y la vida laboral adulta.
De acuerdo con la investigación, basada en más de 2.300 encuestados en la región, la mayoría de los trabajadores reconoce que su ocupación actual no coincide con lo que alguna vez aspiró. Esta brecha no solo refleja cambios personales con el paso del tiempo, sino también las limitaciones del mercado laboral y las decisiones que se toman por necesidad.
El dato más llamativo es el impacto emocional. Más de la mitad de quienes no lograron ejercer la profesión soñada manifiestan sentimientos de frustración. Sin embargo, no todos lo perciben de forma negativa: algunos señalan que sus intereses evolucionaron o que, con el tiempo, encontraron nuevas oportunidades que les dieron estabilidad o satisfacción en otros ámbitos.
Aun así, el deseo de cambio sigue presente. Una amplia mayoría asegura que dejaría su trabajo actual si tuviera la oportunidad de dedicarse a aquello que soñaba en su infancia, lo que refleja una insatisfacción que trasciende lo económico.
El estudio también evidencia una desconexión entre formación y empleo. Aunque un porcentaje importante de personas estudió carreras relacionadas con sus aspiraciones iniciales, menos de la mitad logra desempeñarse en ese campo. Entre quienes no lo hacen, se mezclan sentimientos de resignación, adaptación y búsqueda de nuevas metas.
Especialistas en el ámbito laboral advierten que este fenómeno no es exclusivo de un país, sino que responde a cambios estructurales en el mercado de trabajo, donde la estabilidad, la demanda y las oportunidades muchas veces pesan más que la vocación.
Más allá de las cifras, el informe deja una reflexión clara: el camino profesional rara vez es lineal. Para muchos, implica redefinir metas, adaptarse a nuevas realidades y encontrar sentido en rutas distintas a las que imaginaron desde pequeños.


