El impacto de la inseguridad en Costa Rica ya no solo se refleja en estadísticas o reportes policiales. Ahora también comienza a sentirse con fuerza en el tejido productivo, especialmente en pequeñas y medianas empresas. Un ejemplo claro es el caso de Productos Tulín, una reconocida marca de lácteos artesanales que confirmó el cierre de sus operaciones a partir de este 30 de abril.
Decisión marcada por el aumento de riesgos
La empresa, ubicada en las cercanías de Jacó, comunicó públicamente que la determinación responde a una serie de situaciones de inseguridad que se han venido acumulando durante el último año y medio. Según explicaron, el entorno dejó de ser seguro para continuar operando sin exponer a su personal.
En su mensaje, recalcaron que la prioridad siempre ha sido resguardar la integridad de sus colaboradores y de quienes forman parte del negocio, por lo que optaron por cerrar antes de enfrentar consecuencias mayores.
Un legado de 25 años en el mercado
Durante más de dos décadas, Productos Tulín logró posicionarse como una marca de referencia en el Pacífico Central, apostando por productos con sello casero y procesos artesanales. Su catálogo incluía quesos, yogur —incluyendo el estilo griego—, natilla y crema dulce, todos elaborados con un enfoque tradicional que conectó con consumidores que buscan calidad y sabor auténtico.
La empresa también destacó el respaldo recibido a lo largo de su trayectoria por parte de clientes, proveedores y aliados comerciales, quienes fueron clave en su crecimiento.
Un síntoma de un problema mayor
El cierre de este tipo de emprendimientos abre una discusión más amplia sobre las condiciones en las que operan las pymes en Costa Rica. Sectores como el agroindustrial y el artesanal suelen ser más vulnerables ante factores externos como la delincuencia, debido a su menor capacidad para invertir en seguridad privada o infraestructura.
En regiones turísticas como el Pacífico Central, donde convergen actividades económicas diversas, empresarios han venido señalando preocupaciones similares en los últimos meses, lo que podría tener repercusiones en el empleo local y en la oferta de productos nacionales.
Consecuencias para la economía local
La salida de una empresa con arraigo en su comunidad no solo representa la pérdida de una marca, sino también un golpe directo a encadenamientos productivos: proveedores, distribuidores y comercios que dependían de estos productos podrían verse afectados.
Además, este tipo de cierres envía señales que podrían influir en decisiones futuras de inversión, especialmente en zonas fuera del Gran Área Metropolitana, donde la seguridad se ha convertido en un factor cada vez más determinante para hacer negocios.


