miércoles, 17 junio 2026
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Error en quirófano desata proceso penal: cirujano enfrenta graves cargos tras muerte de paciente

Un presunto fallo médico durante una intervención rutinaria abre el debate sobre controles, responsabilidad profesional y seguridad en los hospitales.

Un procedimiento que, en teoría, buscaba mejorar la salud de un adulto mayor terminó convertido en un caso judicial que hoy genera cuestionamientos sobre la práctica médica en Estados Unidos. Las autoridades del estado de Florida detuvieron al cirujano Thomas Shaknovsky, de 44 años, señalado por su presunta responsabilidad en la muerte de un paciente tras una intervención quirúrgica que habría salido completamente mal.

El hecho que originó la investigación se remonta a 2024, cuando William Bryan, de 70 años y residente de Alabama, ingresó a un centro médico aquejado por un fuerte dolor abdominal. Según la versión inicial, el especialista recomendó una operación urgente para retirarle el bazo, argumentando que el estado del paciente no permitía trasladarlo a otro hospital.

Sin embargo, lo que ocurrió en la sala de operaciones dio un giro inesperado. El paciente falleció durante el procedimiento a causa de una hemorragia severa. Fue la autopsia la que encendió las alarmas: el bazo, que debía haber sido extraído, permanecía intacto, mientras que el hígado había sido removido por completo.

Este hallazgo no solo provocó indignación en el entorno familiar, sino que también activó una investigación formal por parte de las autoridades. El caso escaló rápidamente hasta un gran jurado, que avaló la imputación por homicidio involuntario en segundo grado.

La captura del médico se concretó el 13 de abril de 2026 en Miramar Beach, en circunstancias poco habituales. De acuerdo con reportes oficiales, Shaknovsky fue detenido mientras trabajaba como conductor de transporte por aplicación, pese a que ya existía una orden para que se entregara voluntariamente ante la justicia.

El expediente judicial también apunta a antecedentes que complican su situación. Documentación revisada por las autoridades sugiere que el cirujano habría enfrentado señalamientos previos por negligencia, incluyendo otro procedimiento en el que presuntamente intervino una parte equivocada del cuerpo de un paciente.

Tras el caso, distintas entidades actuaron de forma paralela. El estado de Florida suspendió de emergencia su licencia para ejercer la medicina, medida que fue replicada por organismos en Alabama y Nueva York, lo que evidencia la gravedad de las acusaciones.

Actualmente, el médico permanece bajo custodia en la cárcel del condado de Walton mientras avanza el proceso judicial. De ser declarado culpable, podría enfrentar una pena de hasta 15 años de prisión.

Más allá del caso puntual, este episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de los protocolos de seguridad en quirófano, la supervisión profesional y los mecanismos de control dentro de los sistemas de salud. Para muchos especialistas, se trata de un recordatorio de que incluso los procedimientos considerados rutinarios requieren precisión absoluta, ya que cualquier error puede tener consecuencias irreversibles.

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