Una situación inquietante comenzó a circular entre vecinos del Gran Área Metropolitana, luego de que varias personas denunciaran un patrón similar de agresiones mientras transitaban en sus vehículos. El caso más reciente ocurrió en Tibás centro, donde un conductor relató haber sido víctima de un ataque directo cuando se desplazaba junto a su hijo.
Según su testimonio, el hecho se dio cerca de las 6:30 p. m., momento en que dos jóvenes a bordo de una motocicleta se acercaron al vehículo y lanzaron un líquido directamente hacia el interior, aprovechando que las ventanas estaban abiertas. El impacto fue inmediato: tanto el conductor como su acompañante experimentaron una intensa sensación de ardor en el rostro y los ojos, lo que dificultó su visibilidad y capacidad de reacción.

En medio del desconcierto, lograron movilizarse hasta su vivienda para intentar aliviar los síntomas con agua, pero la intensidad de la irritación obligó a ambos a acudir a un centro médico para recibir atención especializada.
Casos similares encienden las alarmas
Lo que inicialmente parecía un hecho aislado, tomó un giro más preocupante tras conocerse reportes similares en otras zonas del país. Una publicación vinculada a un caso ocurrido en San Pablo de Heredia describe un incidente prácticamente idéntico, lo que hace sospechar de un posible patrón delictivo en expansión.

Este tipo de agresiones genera múltiples hipótesis entre la población. Algunas personas consideran que podría tratarse de una estrategia para incapacitar a conductores y facilitar asaltos tipo “bajonazo”, mientras que otros creen que podría responder a actos de violencia sin un objetivo claro más allá de causar daño.

Riesgo real en carretera
Especialistas en seguridad ciudadana advierten que este tipo de tácticas no son nuevas a nivel internacional, donde se han documentado métodos similares para desorientar a víctimas antes de cometer robos. Sustancias irritantes pueden provocar desde lagrimeo intenso hasta pérdida momentánea de la visión, lo que representa un riesgo significativo al volante.
Además, el factor sorpresa juega un papel clave: el ataque ocurre en cuestión de segundos, dejando a la víctima vulnerable en plena vía pública.


