En la inauguración de “Torres Espíritu Santo” este sábado, el sacerdote Sergio Valverde, director de Obras del Espíritu Santo, aprovechó el micrófono para lanzar un mensaje que, aunque no mencionó nombres ni partidos, todos sabían para quién iba dirigido.
“Se acabó el yugo que nos tenía oprimidos, hubo un tiempo que ni siquiera podíamos nombrar el nombre de Dios. Ya eso se acabó. Hoy somos libres y todas las religiones podemos decir: ¡Viva Jesús! El Señor viene, tiempo de gracia, lo mejor está por venir”, declaró el padre entre aplausos.
El antecedente que explica todo
Las palabras del sacerdote tienen un contexto claro. El 2 de noviembre del 2020, la Asamblea Legislativa aprobó con 43 votos un proyecto de ley que giraba ¢162 millones a la Asociación Obras del Espíritu Santo.
Sin embargo, cinco diputados votaron en contra, cuatro de ellos de la bancada del Partido Acción Ciudadana (PAC), que era el partido de gobierno en ese momento. El otro voto fue del frenteamplista José María Villalta.
La principal opositora del proyecto fue la diputada Paola Vega (quien inicialmente perteneció al PAC), quien cuestionó públicamente el carácter religioso de la organización.
“El suscrito tal, encargado del menor tal, autorizo la participación de dicho menor en todas las actividades que organiza Obras del Espíritu Santo, manifiesto que tengo conocimiento que es una obra de acción social, de inspiración católica en la cual los niños son alimentados y evangelizados”, leyó Vega como parte de sus argumentos en contra.
El padre concluyó su mensaje este sábado con una frase que resumió el sentimiento del momento:
“Ya no se nos meten a robar porque ahora son aulas de educación. Gracias de corazón al gobierno por donarnos todos estos terrenos”.


