miércoles, 17 junio 2026
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Apophis se acerca: el sobrevuelo que permitirá a la ciencia estudiar un asteroide como nunca antes

Aunque su tamaño impresiona y su trayectoria será inusualmente cercana, los expertos descartan cualquier riesgo de impacto y destacan el valor científico del fenómeno.

Un objeto espacial del tamaño de un ícono mundial encendió la atención de la comunidad científica, pero no por representar una amenaza inmediata, sino por la oportunidad única que ofrecerá para su estudio. Se trata de Apophis, un asteroide que pasará relativamente cerca de nuestro planeta en abril de 2029.

De acuerdo con la NASA, este cuerpo celeste —descubierto en 2004— se acercará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre. Para dimensionarlo, esa distancia es incluso menor que la órbita de algunos satélites geoestacionarios, lo que convierte el evento en uno de los más cercanos registrados para un objeto de este tamaño.

A pesar de lo llamativo del dato, los científicos han sido enfáticos: no existe riesgo de colisión, ni en 2029 ni en al menos los próximos cien años. Las observaciones constantes, mediante telescopios y radares, han permitido ajustar con precisión su trayectoria y descartar escenarios de impacto que en el pasado generaron cierta preocupación.

Apophis mide aproximadamente 340 metros de diámetro, una dimensión comparable con la Torre Eiffel. Este tamaño, junto con su órbita que cruza el camino de la Tierra alrededor del Sol, es lo que lo mantiene bajo vigilancia constante como un objeto potencialmente peligroso, aunque actualmente controlado en términos de riesgo.

Más allá de la tranquilidad que brindan los cálculos, el paso cercano abrirá una ventana científica poco común. Durante el sobrevuelo, la gravedad terrestre podría alterar ligeramente la rotación del asteroide, su orientación e incluso su superficie. Estos cambios serán clave para entender mejor la estructura interna de estos cuerpos espaciales.

El seguimiento no estará en manos de una sola institución. Además de la NASA, organismos internacionales como la Red Internacional de Alerta de Asteroides coordinarán observaciones desde distintos puntos del planeta, lo que permitirá recopilar datos más completos en tiempo real.

Incluso ya se preparan misiones espaciales específicas para este evento. Una de ellas es la continuación de OSIRIS-REx, ahora enfocada en Apophis, mientras que la Agencia Espacial Europea también desarrolla una misión para acompañar el paso del asteroide y analizarlo de cerca.

Para el público general, el fenómeno también podría ser visible en algunas regiones del mundo, dependiendo de las condiciones climáticas y la ubicación geográfica. Aunque en Costa Rica no necesariamente será fácil de observar a simple vista, sí será seguido por centros astronómicos que aportarán información clave.

En un contexto donde muchas veces se asocia a los asteroides con escenarios catastróficos, este caso ofrece una perspectiva distinta: la de la ciencia aprovechando un evento natural para ampliar el conocimiento sobre el origen del sistema solar y mejorar la capacidad de defensa planetaria a futuro.

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