Estados Unidos reduce restricciones al cannabis medicinal y abre la puerta a más investigación
En un movimiento que podría marcar un antes y un después en la política de salud y drogas, el Gobierno de Estados Unidos anunció la reclasificación de la marihuana con fines médicos a una categoría de menor riesgo. La decisión busca facilitar la investigación científica y ampliar el acceso a tratamientos terapéuticos basados en esta sustancia.
El anuncio fue realizado por el fiscal general interino Todd Blanche, quien explicó que la medida aplica tanto para productos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos como para aquellos regulados a nivel estatal.
¿Qué cambia con esta decisión?
Hasta ahora, la marihuana estaba clasificada en la categoría I, reservada para sustancias consideradas de alto riesgo y sin uso médico reconocido, como la heroína. Con la nueva disposición, pasa a la categoría III, donde se ubican compuestos con menor nivel de restricción y mayor aceptación en el ámbito médico.
Este cambio no implica una legalización total a nivel federal, pero sí reduce barreras para estudiar sus efectos, desarrollar tratamientos y permitir que profesionales de salud tomen decisiones más informadas.
Impulso político y enfoque en salud
La medida responde a una línea impulsada por el presidente Donald Trump, quien desde finales de 2025 había firmado directrices para flexibilizar las restricciones sobre el cannabis medicinal.
Según las autoridades, el objetivo es mejorar la calidad de la atención médica y ofrecer nuevas alternativas terapéuticas, especialmente para pacientes con enfermedades complejas.
En esa misma línea, el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. ha promovido la investigación de otras sustancias como posibles tratamientos para trastornos mentales, lo que refleja un cambio de enfoque en la política sanitaria.
Un escenario mixto en EE. UU.
Actualmente, el consumo recreativo de cannabis es legal en varios estados y en Washington D. C., pero sigue siendo ilegal bajo la ley federal. Esta dualidad ha generado durante años un sistema fragmentado, donde las regulaciones varían según el territorio.
La nueva clasificación podría ayudar a armonizar algunos aspectos, al menos en el ámbito médico y científico, aunque todavía queda camino por recorrer en términos de regulación general.
Posibles efectos a futuro
Entre los principales impactos esperados está el aumento de estudios clínicos sobre el cannabis, lo que permitiría entender mejor sus beneficios y riesgos. También podría facilitar el desarrollo de medicamentos derivados y ampliar el acceso para pacientes que ya utilizan estos tratamientos.
Además, el Gobierno adelantó que evalúa una posible reclasificación más amplia en los próximos meses, lo que podría profundizar los cambios en la política de drogas del país.
Una discusión que trasciende fronteras
Este tipo de decisiones suele tener eco en otras regiones, incluyendo América Latina. En países como Costa Rica, donde el debate sobre el uso medicinal del cannabis también ha ganado terreno, movimientos como este en Estados Unidos podrían influir en futuras políticas públicas.
Por ahora, el cambio marca un paso importante en una discusión que combina ciencia, salud y regulación, y que sigue evolucionando a nivel global.


