BYD llega a Expomóvil 2026 con una apuesta amplia que mezcla vehículos 100% eléctricos, híbridos enchufables y modelos orientados a distintos perfiles de conductor, en un momento en que Costa Rica sigue ganando peso dentro del negocio regional de la movilidad electrificada.

La marca aprovecha la vitrina del evento para reforzar un mensaje claro: su estrategia en el país ya no se limita a ofrecer carros eléctricos, sino a posicionarse con un portafolio más robusto en tecnología, seguridad, conectividad y desempeño. Esa combinación busca responder tanto al consumidor que quiere dar el salto a su primer eléctrico como al que está buscando opciones más sofisticadas o de mayor potencia.

Uno de los focos de su exhibición recae sobre el DENZA BAO 3, un modelo de la submarca DENZA, con la que BYD fortalece su presencia en el segmento premium. La propuesta de este vehículo apunta a un público que valora diseño, acabados más refinados y asistencias avanzadas para la conducción. Entre sus atributos destacan sensores ultrasónicos, radar de ondas milimétricas y un sistema de cámaras pensado para mejorar la experiencia al volante, además de funciones como arranque remoto, control remoto de conducción, limitador inteligente de velocidad, techo panorámico y faros LED.

La presencia de este tipo de modelos refleja cómo el mercado costarricense ya no se mueve únicamente por el precio de entrada. Cada vez pesa más la experiencia de uso, el equipamiento y la percepción de seguridad, especialmente en un segmento donde los compradores comparan autonomía, respaldo y nivel tecnológico antes de tomar una decisión.
Dentro de esa misma línea de innovación aparece el BYD ATTO 8 DM-p 2026, un híbrido enchufable que busca destacar por su combinación entre eficiencia y respuesta dinámica. El modelo trabaja sobre la plataforma DM-p de rango extendido y ofrece tracción integral AWD, aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 4,9 segundos y sistema DiSus-C. A eso suma una carga importante en seguridad, con 11 airbags, sistema ADAS, cámara de visión 540 grados y sensores de retroceso.

En conectividad, la marca también intenta marcar diferencia. El ATTO 8 DM-p incorpora herramientas cada vez más valoradas por los conductores: Google Built-in, Apple CarPlay, navegación GPS, control por voz y acceso con tecnología NFC. Ese paquete refuerza una tendencia clara en el sector automotor: el vehículo dejó de venderse solo por motor o diseño, y ahora compite también por integración digital y comodidad cotidiana.
Otro de los nombres que forma parte de la exhibición es el BYD TI7 2026, un modelo totalmente eléctrico con el que la firma empuja su discurso de arquitectura tecnológica, asistencias inteligentes y una experiencia de manejo más intuitiva. Aunque la marca lo presenta como parte de su visión de futuro, su presencia en la feria también responde al crecimiento sostenido del interés local por opciones eléctricas con mayor equipamiento y enfoque familiar o multifuncional.
BYD también pone sobre la mesa uno de los argumentos más fuertes de su oferta: el desarrollo de baterías de nueva generación. La compañía destaca que esta tecnología ha superado pruebas exigentes, incluida la de penetración, sin registrar fallos, y le atribuye una vida útil estimada de hasta 1.200.000 kilómetros. En paralelo, acompaña esa propuesta con garantías de hasta seis años o 150.000 kilómetros para el vehículo y de ocho años para la batería en modelos como el DENZA BAO 3, el ATTO 8 DM-p y el TI7.
Ese punto no es menor en el mercado costarricense. Uno de los principales frenos para parte del público sigue siendo la duda sobre la durabilidad de la batería, los costos de mantenimiento y el respaldo postventa. Por eso, las garantías largas se han vuelto una pieza clave en la competencia entre marcas que quieren consolidarse en el segmento electrificado.
Según Roberto Sánchez, gerente de mercadeo de BYD Costa Rica, el país se mantiene como una plaza estratégica para el avance de la movilidad eléctrica en la región, y la participación de la empresa en Expomóvil 2026 busca acercar esa evolución tecnológica a un público más amplio.

Pero la estrategia de BYD no se queda en los modelos de gama alta. También incluye opciones más asequibles como el BYD Seagull, con precios desde los $19.990, una jugada que busca ampliar la base de consumidores y empujar la adopción de vehículos eléctricos en segmentos donde el presupuesto sigue siendo decisivo. Esa dualidad, entre entrada accesible y oferta premium, le permite a la marca cubrir varias capas del mercado al mismo tiempo.

Los números comerciales ayudan a entender por qué la compañía refuerza su presencia en la feria. El BYD S1 Pro alcanzó el quinto puesto entre los vehículos más inscritos en Costa Rica, con 2.014 unidades, y durante 2025 reportó un crecimiento interanual del 284%, uno de los saltos más fuertes dentro del mercado nacional. Ese comportamiento le da a la marca un respaldo importante en percepción de marca, visibilidad y confianza del consumidor.
En un escenario donde la movilidad eléctrica gana terreno en Costa Rica, BYD llega a Expomóvil 2026 con un portafolio que intenta cubrir varias necesidades del mercado: acceso, innovación, seguridad, conectividad y rendimiento. La feria se convierte así en una vitrina clave para medir hasta dónde puede seguir creciendo una marca que ya dejó claro que quiere jugar fuerte en el país.


