Beber agua en la noche: entre el beneficio y la interrupción del descanso
Tomar agua antes de irse a dormir es una costumbre bastante común, especialmente en climas cálidos como el de Costa Rica, donde mantenerse hidratado es clave durante todo el día. Sin embargo, especialistas en salud advierten que este hábito puede tener efectos tanto positivos como negativos, dependiendo de cómo se realice.
La clave no está en evitar el agua, sino en entender cuándo y cuánto consumir para no afectar el descanso.
Hidratación nocturna: un apoyo para el organismo
Durante la noche, el cuerpo sigue funcionando y necesita mantener un equilibrio adecuado de líquidos. Beber una pequeña cantidad de agua antes de dormir puede ayudar a evitar la deshidratación, especialmente en personas que no consumieron suficiente durante el día o que viven en ambientes calurosos.
Además, una buena hidratación contribuye al correcto funcionamiento de órganos vitales, facilita la circulación y ayuda en procesos como la regulación de la temperatura corporal.
El problema: interrupciones en el sueño
El principal inconveniente de tomar agua justo antes de acostarse es que puede provocar despertares nocturnos para ir al baño, una condición conocida como nicturia.
Este tipo de interrupciones afecta la calidad del sueño, ya que impide alcanzar fases profundas de descanso. A largo plazo, dormir mal puede influir en el estado de ánimo, la concentración y el rendimiento diario.
Las personas más propensas a este problema son los adultos mayores o quienes tienen condiciones médicas relacionadas con el sistema urinario.
¿Cuánta agua es recomendable en la noche?
No existe una cantidad exacta que funcione para todos, pero los expertos coinciden en que lo ideal es evitar grandes volúmenes de líquido justo antes de acostarse. En lugar de eso, se recomienda distribuir la hidratación a lo largo del día.
Si se siente sed en la noche, lo más adecuado es tomar pequeños sorbos en lugar de un vaso completo.
Factores que también influyen
El impacto de este hábito depende de varios elementos:
- La cantidad de agua consumida antes de dormir
- La sensibilidad de la vejiga
- La edad
- El estado general de salud
También influye si se consumen otras bebidas como café o refrescos, que pueden aumentar la producción de orina o dificultar el sueño.
Un equilibrio necesario
En definitiva, tomar agua antes de dormir no es perjudicial por sí mismo, pero sí requiere moderación. Mantener una buena hidratación durante el día sigue siendo la mejor estrategia para evitar la sed nocturna.
En un país donde el calor puede jugar en contra, encontrar ese balance entre hidratarse bien y dormir sin interrupciones es fundamental para cuidar la salud y el bienestar diario.


