La alimentación puede jugar un papel más importante de lo que muchos creen en la calidad del sueño. En el caso de la apnea obstructiva del sueño, un trastorno que interrumpe la respiración durante la noche, especialistas coinciden en que ciertos cambios en la dieta pueden ayudar a disminuir su impacto.
De acuerdo con la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, una dieta enfocada en reducir la inflamación y el estrés oxidativo puede mejorar el descanso. Aunque no sustituye tratamientos médicos, sí se considera un complemento clave junto con el control del peso corporal.
Alimentos que pueden marcar la diferencia
Diversos estudios y organismos como la Clínica Mayo coinciden en que algunos alimentos favorecen la respiración y la relajación durante la noche.
Entre los más recomendados destacan las verduras de hoja verde como espinaca, kale y acelga, ricas en magnesio y antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación en las vías respiratorias.
También figuran los pescados grasos como salmón, sardinas y atún, que contienen ácidos grasos omega-3 asociados con una mejor salud cardiovascular y menor interrupción del sueño.
Nutrientes que favorecen el descanso
Los frutos secos y semillas —como almendras, nueces y pistachos— aportan melatonina y vitamina E, elementos que contribuyen al equilibrio del organismo y la relajación muscular.
Por su parte, las proteínas magras como pollo, huevos o tofu contienen triptófano, un aminoácido fundamental para la producción de melatonina, hormona que regula el ciclo del sueño.
A esto se suman los cereales integrales como la avena o la quinoa, junto con frutas como arándanos y frambuesas, que ayudan a estabilizar el azúcar en sangre y combatir el estrés oxidativo.
Alimentos que conviene evitar
Así como hay alimentos que ayudan, también existen otros que pueden empeorar la apnea. La Organización Mundial de la Salud advierte que el consumo de grasas saturadas y productos ultraprocesados puede favorecer el aumento de peso, uno de los principales factores de riesgo.
Además, bebidas azucaradas, carbohidratos refinados y el alcohol pueden agravar los síntomas, ya que influyen en la inflamación o relajan en exceso los músculos de la garganta.
Hábitos que también influyen en el sueño
Más allá de qué se come, también importa cuándo. Consumir comidas pesadas antes de dormir puede generar reflujo y dificultar la respiración.
Por eso, los especialistas recomiendan cenas ligeras, evitar la cafeína en horas de la tarde y mantener una rutina nocturna que favorezca el descanso.
Adoptar estos cambios no elimina la apnea del sueño, pero sí puede contribuir a mejorar la calidad de vida de quienes la padecen y reducir la intensidad de los episodios nocturnos.


