La investigación por el triple homicidio descubierto en San Mateo de Alajuela empieza a perfilar una posible causa. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) sostiene, de manera preliminar, que el caso tendría relación con un ajuste de cuentas y no descarta que detrás del hecho exista un vínculo con actividades de narcotráfico.
La información fue confirmada por Vladimir Muñoz, subdirector interino del OIJ, quien señaló que la escena, la forma en que fueron ubicadas las víctimas y los primeros perfiles levantados por los agentes apuntan a una dinámica criminal más compleja. Según explicó, entre las posibilidades que se analizan figuran un eventual robo de droga, la pérdida de un cargamento o una deuda de alto valor dentro de ese entorno.
El caso ha generado especial atención en Puntarenas porque una de las víctimas ya identificadas es Andrey Castro Bonilla, de 46 años, conocido en esa provincia por su faceta empresarial y por fungir como presidente de Municipal Puntarenas. De acuerdo con la línea investigativa, Castro figuraba además como administrador o propietario de un embarcadero y de varias lanchas de pesca, un dato que ahora forma parte de la revisión que realiza el OIJ para reconstruir sus movimientos, vínculos y entorno.
Precisamente como parte de esa labor de victimología, las autoridades realizaron un allanamiento durante la madrugada del domingo en una propiedad ubicada en Puntarenas y asociada a Castro. En ese sitio, los agentes decomisaron nueve armas largas, entre ellas fusiles tipo AK-47, M4 y AR-15, además de municiones. A eso se sumó un hallazgo que refuerza la hipótesis policial: unidades caninas detectaron rastros de aparente droga en el lugar.
Ese operativo se convirtió en una pieza clave para la investigación, porque permite al OIJ conectar el hallazgo de los cuerpos con indicios materiales encontrados fuera de la escena donde apareció el vehículo. Para los investigadores, este tipo de evidencia puede ayudar a establecer si hubo una estructura organizada detrás del crimen y cuál habría sido el móvil real.
Otro de los fallecidos ya fue identificado como Iván Horacio Jackson Núñez, de 52 años. Este hombre había sido reportado como desaparecido desde el pasado 27 de marzo en Puntarenas. La tercera víctima, en cambio, seguía pendiente de plena identificación al cierre de la información oficial, mientras los agentes verificaban datos adicionales para confirmar su identidad sin margen de error.
Los tres cuerpos fueron localizados junto a un vehículo Toyota Hilux que cayó a un guindo en San Mateo. Aunque en un inicio surgieron múltiples versiones sobre la forma en que murieron, el OIJ indicó que, hasta ese momento, no había logrado determinar si presentaban lesiones provocadas por arma de fuego o arma blanca. Las heridas detectadas de forma preliminar correspondían al impacto sufrido tras la caída del automotor al precipicio, por lo que la autopsia será determinante para aclarar cómo ocurrió el crimen.
El avance del caso también vuelve a poner sobre la mesa una preocupación creciente en Costa Rica: la expansión de disputas ligadas a estructuras criminales que operan fuera del Valle Central y que han encontrado en zonas costeras puntos estratégicos para logística, movilidad y eventual trasiego de drogas. Puntarenas, por sus características geográficas y su actividad portuaria y marítima, ha sido mencionada en distintas investigaciones judiciales como un territorio sensible para este tipo de operaciones.
En este expediente, la prioridad del OIJ ahora pasa por terminar la identificación de la tercera víctima, establecer el recorrido previo del vehículo hallado en San Mateo, analizar el material decomisado en Puntarenas y determinar si existió participación de más personas. También será clave confirmar si los fallecidos tenían algún nexo entre sí y cuál era el contexto en que se encontraban antes de desaparecer.
Mientras tanto, la versión oficial se mantiene en etapa de hipótesis. Lo que sí tiene claro la Policía Judicial es que no se trataría de un hecho aislado ni fortuito, sino de un crimen con características propias de una ejecución planificada, en un caso que ha estremecido tanto a Alajuela como a Puntarenas por el perfil de una de las víctimas y por la crudeza del hallazgo.


