El Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos vuelve al centro del debate político, luego de fuertes declaraciones del diputado José María Villalta, quien cuestionó tanto el acuerdo como la postura del gobierno de Rodrigo Chaves frente a ese país.
Crítica directa al manejo del CAFTA
Durante su intervención, Villalta puso en duda el principio de equidad que sustenta el CAFTA-DR. A su criterio, la práctica demuestra que el tratado no se cumple de manera equilibrada entre las partes.
El legislador señaló que decisiones adoptadas por Estados Unidos, particularmente durante la administración de Donald Trump, han incluido la imposición de aranceles con fines políticos, lo que contradice el espíritu del acuerdo.
Señalamientos por trato desigual
Villalta cuestionó que Costa Rica mantenga un cumplimiento estricto del tratado, mientras que su principal socio comercial actúa de forma unilateral en determinados momentos.
Desde su perspectiva, esta situación deja en evidencia una relación asimétrica que afecta la seguridad jurídica que el acuerdo prometía garantizar.
“Una postura sumisa”, según el diputado
El momento más contundente de su intervención llegó cuando calificó la posición del Gobierno como “más arrastrado que una alfombra”, en referencia a lo que considera una falta de firmeza en la defensa de los intereses nacionales.
La frase elevó el tono del debate y generó nuevas reacciones en el ámbito político, en un contexto donde la relación con Estados Unidos vuelve a ser objeto de análisis.
Debate abierto sobre el rumbo comercial
Las declaraciones del diputado reactivan una discusión de fondo en el país: el papel de Costa Rica dentro de los acuerdos comerciales internacionales y su capacidad para exigir condiciones equitativas.
En un escenario global marcado por tensiones comerciales y decisiones unilaterales de grandes potencias, el cuestionamiento al CAFTA-DR plantea interrogantes sobre su vigencia y efectividad.
Un tema que seguirá en la agenda
El señalamiento de Villalta se suma a otras voces que han pedido revisar el impacto del tratado, especialmente en sectores sensibles de la economía.
El debate queda abierto en un momento clave, donde el país deberá definir cómo equilibrar su apertura comercial con la defensa de sus intereses estratégicos en el escenario internacional.


