Pilar Cisneros decidió ponerle nombre y apellido a la toxicidad que, según denuncia, marcó su paso por la Asamblea Legislativa. La diputada, quien ha sido el escudo principal de la administración de Rodrigo Chaves, confesó que su gestión no solo fue una lucha de ideas, sino un constante enfrentamiento contra agresiones que cruzaron la línea de lo político para entrar en lo personal y físico.
“Me han imitado porque tengo un serio problema en un tobillo y tengo un problema grave para caminar, que es notorio”, reveló Cisneros en declaraciones publicadas por El Mundo CR, señalando el nivel de burla al que fue sometida por parte de algunos de sus compañeros.
Para la legisladora, el ambiente en el plenario se convirtió en algo “absolutamente tóxico, en medio de insultos, mentiras, agresiones”, donde incluso llegó a ser retada a pelear. Cisneros atribuye este ensañamiento a su rol como la cara más visible del gobierno: “¿A quién tienen que darle? A la que saca la cabeza. Pero lo he hecho con orgullo porque yo defiendo a capa y espada el gobierno de don Rodrigo Chaves”, aseguró. Además, lanzó un dardo a la oposición, afirmando que los ataques son fruto de la «frustración» al ver que, pese a las comisiones investigadoras, “nada les sale, porque no han podido probar nada”.
En un ejercicio de honestidad poco común, Cisneros separó a quienes ejercen una rivalidad política «tolerable» de aquellos que considera «ruines». Mientras rescató el respeto de figuras como Gilberto Campos, Daniela Rojas o Alejandra Larios, no tuvo reparos en señalar directamente a quienes considera sus peores detractores.
“La peor de las peores, pero así por lejos, es Dinorah Barquero. Qué mujer más desagradable, más irrespetuosa, más mentirosa”, sentenció. También incluyó en su lista de críticas personales a todos los diputados del Frente Amplio, Katia Cambronero, Johana Obando y a Eli Feinzaig, de quien dijo: “Jamás hubiera pensado que era un hombre tan bajo, tan ruin, digamos, a la hora de atacar, tan personal”.
Pese al desgaste de lo que ella llama «tirar esa hediondez» sin pruebas, la jefa de fracción afirma que el respaldo popular es lo que ha mantenido en pie al «equipo pequeñito de guerreros» del oficialismo. Según Cisneros, muchos apostaron a que el gobierno caería a los pocos meses, pero ocurrió lo contrario. “No solo nunca se cayó, sino que se solidificó y más bien subió y subió la credibilidad”, analizó.
De cara al futuro, la diputada se mostró optimista y convencida de que todo lo aguantado vale la pena: “Estoy segura que el gobierno en la continuidad de Laura Fernández va a ser una gran cosa para Costa Rica. Y bueno, eso es lo que justifica toda la lucha”.


