En medio de una intensa discusión sobre el futuro minero en Crucitas, el diputado del Frente Amplio, Jonathan Acuña, puso como referente global el desarrollo económico de China. Durante el análisis de mociones al proyecto de explotación minera, el legislador utilizó el ejemplo de la potencia asiática para advertir sobre los peligros de ceder soberanía ante empresas extranjeras a través de arbitrajes internacionales.
“Evidentemente yo creo que tiene un desarrollo económico que debería ser una enseñanza para la humanidad entera”, afirmó Acuña con contundencia. Sin embargo, el diputado matizó su postura al recordar que la afinidad ideológica no debe nublar la defensa del país, mencionando que su partido se opuso en el pasado a un acuerdo bilateral con China precisamente por las cláusulas de arbitraje que ponían en riesgo al Estado.
“Yo aprecio mucho el proceso en China y aún así nosotros estuvimos en desacuerdo con ese acuerdo bilateral de inversiones porque hay algo que se llama coherencia y patriotismo”, señaló.
El frenteamplista aprovechó el contexto para lanzar una crítica directa al estilo diplomático del presidente Rodrigo Chaves. Según Acuña, es posible admirar a gobiernos extranjeros sin comprometer la independencia nacional, sentenciando que se debe mantener la postura “y no ser un lamebotas”, en clara alusión a la relación del mandatario con sus aliados externos.
En cuanto al proyecto de ley sobre la minería en la zona norte, Acuña encendió las alarmas por lo que considera un vacío legal peligroso: la falta de una obligación explícita de realizar estudios de impacto ambiental antes de entregar concesiones. El legislador advirtió que adjudicar derechos mineros sin estos estudios previos podría arrastrar al país a millonarias demandas internacionales si luego se determina que la actividad no es viable ambientalmente.
“¿Cómo le explican a la gente de esas comunidades que en ninguna parte dice que haya que hacer el estudio de impacto ambiental para saber el impacto que tendría sobre fuentes de agua captadas para consumo humano?”, cuestionó Acuña. Para el diputado, el texto actual es una «trampa» que expone el agua y los recursos del país a tribunales extranjeros, insistiendo en que la protección de los acuíferos debe ser una condición innegociable antes de cualquier firma.


