En control político, la diputada del Frente Amplio, Priscilla Vindas, denunció que los actos de vandalismo en las paredes del Teatro Popular Melico Salazar y el quiosco del Parque Nacional que ocurrieron en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer no fueron obra de las manifestantes del 8M, sino de un hombre identificado como seguidor del presidente Rodrigo Chaves.
Vindas denunció que, mientras cientos de mujeres marchaban pacíficamente contra la violencia, surgieron pruebas visuales de un sujeto cometiendo los daños. «Fue identificado como simpatizante del actual gobierno, que fue más bien detenido y llamado la atención por mujeres que estaban en la marcha y lo intentan detener», aseguró la diputada, desmintiendo las acusaciones de la vicepresidenta y jerarca de Salud, Mary Munive, y el ministro de Cultura, Jorge Rodríguez, quienes culparon al movimiento feminista.
La congresista calificó de «falta de coherencia» que el Ejecutivo corra a condenar grafitis sin pruebas, mientras guarda silencio ante el reciente feminicidio de Yesenia Murillo Noguera, madre de dos menores.
Según la diputada, el autor de los grafitis es Luigi Bonilla Paniagua quien ya contaba con denuncias previas por violencia doméstica e incumplimiento de medidas, lo que para Vindas evidencia el fallo del Estado en proteger a las víctimas.
Finalmente, la legisladora criticó que el Ministerio de Salud eliminara la notificación obligatoria de eventos de violencia sexual y exigió al Gobierno dejar de criminalizar la protesta para desviar la atención de la verdadera emergencia nacional que viven las mujeres en Costa Rica.


