Una psicóloga especializada en neuropsicología clínica ha generado conversación en redes sociales luego de explicar por qué, en algunos casos, ciertas mujeres sienten mayor atracción por hombres que las tratan de forma inestable o conflictiva, en lugar de aquellos que ofrecen una relación más tranquila y estable.
Se trata de Priscila Barrera, quien utiliza sus plataformas digitales para hablar sobre relaciones de pareja, bienestar emocional y procesos de sanación relacionados con experiencias de la infancia.
En uno de sus recientes videos, la especialista abordó un tema que suele generar debate: por qué algunas mujeres perciben como poco emocionante a un hombre que ofrece respeto, cuidado y estabilidad emocional, mientras que se sienten más atraídas por relaciones cargadas de incertidumbre.
Cuando la calma se percibe como “aburrida”
Durante su explicación, Barrera utilizó un ejemplo sencillo con juguetes para ilustrar el tipo de dinámica que, según indica, ocurre en algunas relaciones.
La psicóloga señaló que hay personas que no se sienten cómodas en vínculos estables, donde existe comunicación clara y un trato respetuoso, y que por el contrario se sienten más atraídas por relaciones impredecibles.
Según explicó, el patrón suele repetirse cuando una pareja muestra comportamientos cambiantes: momentos de atención intensa seguidos de distancia o indiferencia.
Ese tipo de dinámica, caracterizada por altibajos emocionales, puede generar una sensación de intensidad que algunas personas interpretan como pasión.
El impacto de la historia familiar
Barrera sostiene que en muchos casos esta forma de vincularse tiene relación con experiencias tempranas en la vida familiar.
De acuerdo con su planteamiento, algunas mujeres que crecieron con ausencia o abandono de la figura paterna pueden desarrollar una tendencia inconsciente a buscar en sus parejas una figura que represente ese vínculo que no estuvo presente durante la infancia.
En ese contexto, la tranquilidad y la estabilidad pueden resultar poco familiares, mientras que las relaciones conflictivas o impredecibles pueden parecer más cercanas a lo vivido en etapas tempranas de la vida.
Confundir ansiedad con pasión
La especialista también advierte que en estas situaciones es común confundir emociones intensas con amor verdadero.
Según explicó, cuando una persona ha crecido en entornos emocionales inestables, puede acostumbrarse a vínculos que funcionan como una “montaña rusa” de emociones.
Por esa razón, una relación estable —donde predominan la calma, la comunicación y el respeto— puede percibirse erróneamente como falta de emoción.
La importancia de sanar las heridas emocionales
Barrera enfatiza que reconocer estos patrones es fundamental para construir relaciones más saludables.
Desde su perspectiva, uno de los errores más frecuentes es buscar en la pareja una figura que represente al padre ausente o intentar llenar vacíos emocionales no resueltos.
Para la especialista, el proceso de sanar las heridas de la infancia y comprender cómo influyen en las decisiones afectivas puede ayudar a desarrollar vínculos más equilibrados y duraderos.


