Durante años, científicos han investigado si convivir con una mascota puede influir en la salud de las personas. Diversos estudios sugieren que tener un perro no solo aporta compañía, sino que también podría relacionarse con una vida más larga y con menores riesgos de enfermedades.
Investigaciones en el campo de la salud pública y la cardiología han encontrado que quienes tienen mascotas —especialmente perros— suelen mostrar mejores indicadores de bienestar físico y mental en comparación con quienes no conviven con animales.
Entre los beneficios que se han observado se incluyen una presión arterial más baja, menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejores tasas de recuperación después de problemas como infartos o derrames cerebrales.
Estudios encuentran menor riesgo de mortalidad en dueños de perros
Uno de los análisis más amplios sobre este tema fue una revisión científica publicada en 2019 que examinó varios estudios internacionales.
Los resultados señalaron que las personas que tenían perro presentaban, en promedio, un 24 por ciento menos de riesgo de morir por cualquier causa durante un período de diez años en comparación con quienes no tenían mascotas.
El impacto en la salud cardiovascular ha sido tan relevante que la Asociación Americana del Corazón llegó a emitir una declaración científica señalando que tener perro podría contribuir a reducir factores de riesgo relacionados con enfermedades del corazón.
Sin embargo, la organización también aclara que no se debe adoptar un perro únicamente con la intención de mejorar la salud.
La actividad física es uno de los factores clave
Una de las principales explicaciones que plantean los expertos es que los dueños de perros suelen mantenerse más activos físicamente.
Sacar a pasear a una mascota implica caminar con regularidad, lo que ayuda a cumplir con las recomendaciones de actividad física que sugieren al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado.
Un análisis realizado por especialistas en salud pública de la Universidad de Sídney encontró que muchas personas que pasean a sus perros logran cumplir con estas metas de actividad física.
No obstante, los investigadores también advierten que no todos los dueños mantienen ese hábito. Algunos estudios muestran que solo alrededor del 60 por ciento de quienes tienen perros los sacan a caminar con frecuencia.
La compañía también mejora la salud mental
Más allá de los efectos físicos, la presencia de una mascota puede influir positivamente en el bienestar emocional.
Los especialistas señalan que los perros ayudan a reducir la sensación de soledad, especialmente en personas que viven solas o que tienen redes sociales limitadas.
La interacción diaria con una mascota puede generar rutinas, aumentar el contacto con otras personas —por ejemplo durante paseos— y aportar estímulos emocionales positivos.
Este apoyo emocional puede traducirse en menores niveles de estrés y ansiedad.
Los beneficios no siempre dependen solo del perro
A pesar de las conclusiones favorables, los científicos advierten que la relación entre tener mascotas y vivir más tiempo es compleja.
Algunos estudios sugieren que los beneficios observados podrían explicarse también por factores demográficos. Por ejemplo, los dueños de perros suelen ser más jóvenes, tener mayores ingresos o mantener estilos de vida más activos que quienes no tienen mascotas.
Cuando los investigadores ajustan los análisis para tomar en cuenta variables como edad, nivel socioeconómico o hábitos como fumar, muchos de los beneficios asociados con tener perro se reducen.
Un estilo de vida compartido con la mascota
Los especialistas también señalan que las mascotas tienden a reflejar los hábitos de sus dueños.
Investigaciones realizadas en Suecia han encontrado que, si un perro desarrolla enfermedades relacionadas con el estilo de vida —como la diabetes tipo 2—, su dueño también tiene mayor probabilidad de padecerlas.
Esto se debe a que ambos comparten el mismo entorno, la misma alimentación en muchos casos y niveles similares de actividad física.
Una relación que también implica responsabilidades
Aunque la convivencia con mascotas puede aportar beneficios, los expertos recuerdan que también supone un compromiso importante.
Cuidar un perro requiere tiempo, dedicación, recursos económicos y responsabilidad emocional. El entrenamiento, las visitas al veterinario y el cuidado diario forman parte de ese compromiso.
A pesar de estos desafíos, muchas personas consideran que el vínculo que se genera con un animal de compañía compensa ampliamente el esfuerzo.
Para numerosos dueños, la presencia de un perro no solo cambia la rutina diaria, sino que también aporta compañía, motivación y momentos de alegría que enriquecen la vida cotidiana.


